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El tiempo, inclemente en su devenir, nos impone un ritmo acelerado y trepidante, propio de épocas convulsionadas. Y aquí estamos nuevamente, casi sin percatarnos de un 2018 que se encuentra en retirada pero que aún así nos regala momentos inolvidables, como la celebración del Día del amigo.

Se han intentado diversas explicaciones en cuanto a la etimología de la palabra; en general se ha concluído que proviene del verbo latino amore que significa amar, o en su defecto de animi y custos, algo así como “custodio del alma”. Así, un amigo sería un guardián o protector de nuestra esencia inmaterial, la dimensión más importante de los seres humanos según la concepción griega que debemos al preclaro Platón.

Y si de filósofos se trata, en todos los tiempos y culturas la dimensión de la amistad ha sido objeto de definición y análisis, tal es la importancia que reviste este vínculo que entre las personas es tanto o más fuerte que las relaciones familiares por cuanto no viene impuesto: nace, se desarrolla y cimenta en el amor incondicional, complementa y enriquece, se afianza e intensifica con los años y las vivencias compartidas.

Parafraseando a Khalil Gibrán, quien desde El Profeta señaló: “…Y en la dulzura de la amistad, que haya risa y compartir de placeres. Pues en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su amanecer y halla su frescor…”, nosotras celebramos este día en casa de Marcela con una mesa pletórica de obsequios y manjares. Y a la hora del brindis, elevamos las cuatro copas con alegría y agradecimiento por el lazo fraterno que nos torna en guardianas y protectoras, de todas y de cada una.

De blogs y premios XLI

Desde el blog Placer y Sexualidad, Lisceth prodiga sus conocimientos generosamente. Lisceth es psicopedagoga, terapeuta y sexóloga, especialista en terapia cognitiva conductual y magnífica docente por añadidura. Lisceth ha distinguido este espacio virtual con el premio Infinity Dreams Award y, aunque tardíamente, agradezco su generosidad y he de cumplir con las reglas al respecto, que incluyen en este caso publicar el logotipo, agradecer al blog del que proviene y nominar a su vez a once blogs de WordPress, con su respectiva notificación a cada uno.

He aquí los nominados en esta ocasión:

1) Luna Olvera: un mix de información y actualidad.

2) Linda Ostjen: la vida por sobre la ficción.

3) Galdin: una saga épica en un territorio hostil.

4) Cómo perderte: viajes reales e imaginarios para disfrutar.

5) Maestros de corazones: mensajes de los sabios de todos los tiempos.

6) Alexis Chateau PR: ideas y propuestas de artistas y emprendedores.

7) Marc Boixader Gimenez: amante de la naturaleza y el deporte.

8) Win un instante de gracia: o la gracia de vivir el presente.

9) Sapiens Tours: por Perú y por el mundo.

10) Viajar por Transilvania: españoles en la tierra de Vlad Tepes.

11) Diario triste: cuando la escritura es parte del proceso de volar.

Gracias a todos por volcar sus contenidos en la blogósfera.

Habanita

En Grasse, ciudad que constituye el alma mater de la perfumería en el mundo, se encuentran las casas más tradicionales de Francia en cuanto a fragancias; una de ellas es Molinard, la distinguida maison que en 1849 sentó sus reales en la Provenza elaborando en principio tímidas aguas florales y recatadas eau de toilette.

Pero con el correr de los años ´20 y el fin de la Primera Guerra Mundial el rol de las mujeres en el mundo occidental comenzó a cambiar: los vestidos rígidos dieron paso a faldas veladas con flecos, el cabello empezó a soltarse y se impuso el corte a la garçon, las piernas y brazos se liberaron de las telas por imperio de la práctica deportiva y el humo del cigarrillo dejó de ser patrimonio exclusivo de los hombres. En este contexto casi revolucionario Molinard lanzó en 1921 Habanita, concebido como una esencia para atenuar el olor del tabaco del que las damas hacían uso y abuso.

En 1924 el éxito de ventas determinó el relanzamiento de la fórmula en principio como eau de toilette, el primer floral oriental femenino con una chispa de vetiver en su composición y atesorado en el frasco negro con el célebre friso diseñado por René Lalique: la sensualidad misteriosa de su estela fue determinante para elevarlo a la categoría de ícono de la perfumería.

Habanita conserva intacto su poder de seducción pese a los años y a que, como ha sucedido lamentablemente con grandes clásicos, ha sido reformulado. Geranio y petitgrain en la salida, vetiver, ylang-ylang, jazmín, rosa de Taif y nuez moscada en su corazón y musgo de roble, sándalo, patchoulí y vainilla en el fondo conforman una composición cuyo sillage resulta indefinible y etéreo, un dejo casi inmaterial pero no por ello menos inquietante.

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