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“Cuídate, César, de los idus de marzo”, había advertido el vidente al dictador con la frase que hizo famosa William Shakespeare en su obra Julio César, allá por 1599. Marzo era el mes dedicado al dios de la guerra, el impiadoso Marte, y el día 14 determinaba para los romanos el comienzo del nuevo año. En algún momento de la historia la fecha mutó al 1º de enero y la causa no fue mística ni noble; al contrario, tuvo que ver con la sinrazón que sostiene cada guerra que los humanos se han empeñado en librar desde tiempos inmemoriales.

En el año 154 a. C. los romanos habían negociado una suerte de paz con los pueblos bárbaros, aquellos que habitaban más allá de las fronteras de la Ciudad Eterna y se empeñaban en rechazar el culto idioma latín para continuar dialogando en lenguas salvajes. Tres décadas antes las tribus rústicas de Hispania habían suscripto un acuerdo de no agresión con Roma, hasta que los celtas que habitaban Segeda o Sekaida para los belos, como se denominaban sus habitantes, osaron ampliar las murallas sin autorización del imperio.

Cualquier excusa es válida para los fuertes a fin de tener por decaídos los pactos preexistentes, y así los romanos interpretaron la decisión de los belos como un desafío que merecía el inicio de acciones beligerantes. Pero para organizar y movilizar tropas previo al inicio de la batalla había que elegir cónsules, y dicha elección coincidía con el año calendario romano. Para evitar retrasar los preparativos se adelantó la fecha de elección al 1º de enero y el poderío romano logró su cometido: Segeda fue destruída en el año 133 a.C. aunque los belos lucharon valientemente y 6000 romanos dejaron su vida en el campo de batalla, antes de producirse la inevitable destrucción.

Heredera de la anomia que produjo la caída del imperio romano de Occidente y con una considerable vocación de poder, la jerarquía católica se constituyó en guardiana de las tradiciones espirituales dejando en manos del poder secular el gobierno de las cuestiones terrenales. A fin de ordenar el tiempo y las costumbres de sus fieles, el papa Gregorio XIII promulgó el empleo del denominado calendario gregoriano para sustituir el antiguo calendario juliano: había que establecer la regularidad del ciclo litúrgico para fijar el momento en que debían celebrarse la Pascua y el resto de las festividades católicas y así se ordenó en el año 1582 mediante la solemne bula Inter Gravissimas, que ratificó el comienzo del año nuevo en el día 1º de enero.

Aún encontrándonos bajo los influjos de una convención instaurada por motivos disímiles, hemos de celebrar la llegada del 2018 con augurios, promesas, esperanzas y renovados proyectos. Es mi deseo que la humanidad transcurra en paz y alegría este nuevo comienzo y que sea posible plasmar en la realidad los sueños anhelados por todas las personas.

Agradezco a mi querida Adri el pequeño calendario gregoriano, pintado por los alumnos de la Escuela Nº 508.

De blogs y premios LVIII

Desde el espacio virtual de Silvia, la querida autora de Ser un ser de luz, llegaron hace un largo tiempo una pluralidad de premios a elección. No he olvidado el gesto de Silvia y respondo, aunque tardíamente, a su generosa oferta eligiendo la distinción que ilustra este post.

A su vez, he de cumplimentar las reglas que incluyen agradecer al blog del que proviene el premio, publicar el logotipo, formular y contestar preguntas (opcional) y nominar a la vez diez blogs de WordPress para que reciban el premio.

Aquí, los nominados:

  1. La pluma tiene permiso: relatos y opiniones desde la pluma de Carlos Cortés Torres.
  2. Audaz y táktik@: sugerencias acerca de todo aquello que resulta interesante.
  3. Amor entre estrellas: con la energía amorosa como guía.
  4. @DRubio Masajes y Nutrición: muy interesante blog sobre terapias alternativas y nutrición saludable.
  5. Benjamín de Jesús: la fe como estandarte.
  6. .S.O.S. Srta. Brito: consejos sobre moda, belleza y salud.
  7. Mi vida en rosa: escritura para sanar.
  8. Yeliowmore: puro diseño argentino.
  9. India Online Visa: toda la información necesaria para un periplo por tierras hindúes.
  10. Pooja´s words: contra toda forma de violencia.

Gracias a todos por su participación en la blogósfera.

Incensi

A poco de transitar la ribera del río Arno se encuentra la Vía de`Bardi, una pintoresca calle de la ciudad de Florencia. Allí, en el número 12, el palazzo familiar de Lorenzo Villoresi es un verdadero paraíso para los amantes de los perfumes pues se pueden disfrutar y adquirir la totalidad de sus colecciones, algunas de las cuales no se comercializan en perfumerías convencionales.

Entre esta selección de fragancias se destaca la línea vintage, elaborada en torno a una idea monotemática del perfume clásico: Incensi es uno de los aromas logrados por el florentino en atención al humo sagrado del incienso como elemento destacado, que se abre con notas de salida verdes, manzana, bergamota y limón, recuerda la intensidad de la canela y la pimienta en el corazón y concluye con benjuí, mirra, opoponax y sándalo adunados a la resina persistente del incienso.

La presentación reduce la opción a un eau de toilette de notable persistencia y entrada triunfal: la pregunta respecto del perfume que me precedía fue constante y reiterada. Incensi posee notas verdes que atenúan la intensidad característica de esta resina, con un despliegue sutil y ahumado que remite a ritos llevados a cabo en la profundidad de un bosque en torno a una sacralidad refinada, propia de un alquimista como Villoresi.

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