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Laura, amorosa médica clínica y especialista en terapias ancestrales como la acupuntura y la medicina natural, me anunció que durante sus merecidas vacaciones se dedicaría a reciclarse física y espiritualmente en Villa de las Rosas, pequeño enclave situado en las sierras cordobesas donde se encuentra emplazado Espacio Depurativo. Al regreso, su aspecto hablaba por sí solo del beneficio que la estadía le había deparado: radiante, los ojos y la piel refulgían y había perdido peso de una manera armónica, sin estridencias ni excesos.

Su testimonio me impulsó a investigar acerca de este lugar y, por aquellas sincronicidades que Deepak Chopra ha enunciado de manera prístina, al poco tiempo el alma mater de Espacio Depurativo arribó a la ciudad a fin de brindar conferencias informativas y realizar talleres durante el fin de semana. La sala de cine elegida para llevar a cabo la conferencia se encontraba atestada de gente cuando arribamos con Marcela, unos minutos después de la hora señalada para el comienzo.

Así buscamos un lugar en el suelo donde sentarnos mientras Néstor Palmetti comenzaba a desgranar las pautas introductorias de su alocución, desarrollando las premisas que lo llevaron desde el mundo trepidante del periodismo y la publicidad a la tecnicatura en dietética y nutrición, luego de una serie de trastornos en su salud que lo impulsaron a un cambio radical de vida. Palmetti, después de 20 años de investigación, afirma radicalmente que la alimentación influye directamente no sólo en nuestros sufridos cuerpos sino también, por añadidura, en las perturbaciones del espíritu.

Palmetti no se basa en teorías esotéricas ni en atajos de carácter metafísico sino en la pura fisiología humana: nuestro cuerpo está diseñado para una alimentación frugívora, pero la supervivencia determinó la incorporación de proteína animal, cereales y  cocción, a los que luego se adunó la industrialización de los alimentos. Estos hábitos contribuyen a la degradación del cuerpo físico ya que a mayor abundamiento no lo depuramos con técnicas de ayuno y limpiezas de los órganos en base a productos naturales, a las que fueron y son tan afectas las antiguas sabidurías orientales.

El resultado es previsible: se colapsa el sistema inmune, se desequilibra la flora y la inflamación se extiende por nuestro sufrido organismo; las consecuencias se encuentran a la vista en la proliferación de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, el crecimiento de la obesidad como pandemia, los desórdenes tiroideos, la depresión… Los medicamentos convencionales se reducen a paliar las consecuencias e incorporan nuevos agentes agresivos al cuerpo: no hay más que leer los efectos secundarios que puede acarrear el empleo de la medicación a largo plazo para espantarse al respecto.

Una dieta rica en frutas, hortalizas, algas y semillas, depuraciones básicas como el ayuno semanal con consumo exclusivo de frutas y las curas a base de limón o ajo, una oxigenación derivada de la respiración consciente o pranayama son pautas básicas, junto con la imprescindible actividad física, para reciclar el templo sagrado en el que se aloja nuestro espíritu. En el curso de este año espero concretar uno de los programas de Espacio Depurativo para transitar un proceso de limpieza interna intenso con el marco de las sierras cordobesas, puro beneficio para el cuerpo y el alma.

La fotografía corresponde al anuncio de la conferencia celebrada en el Shopping Los Gallegos.

Bienvenido Enzo

En el emirato de Abu Dabi, destino más que lejano de la tierra natal de sus progenitores, Enzo llegó al mundo luego del esmerado trabajo de parto de Bianca, su madre. Su arribo trajo inmensa alegría a mi querida amiga Gisella, que estrenó tempranamente el título de abuela debido a la juventud de su maternidad, situación replicada por Bianca veintiseis años más tarde.

Bianca y mi hijo se llevan tres meses de vida y compartieron juegos en la misma cuna durante aquellos emocionados reencuentros, ya que Gisella se instaló en Brasil al poco tiempo de casarse y allí permanece hasta la fecha. Bianca y Rodrigo se casaron en Ubatuba y sendos contratos de trabajo determinaron su radicación en el lejano emirato: aún recuerdo la conversación por teléfono con Gisella cuando nos transmitió la noticia de la boda y la inmediata partida de su querida hija.

Y también recuerdo el anuncio de la llegada de Enzo mientras Bianca y Rodrigo se encontraban de visita en su patria, los mensajes por WhatsApp de Gisella mientras me encontraba tomando un café en Le Pain Quotidien, su risa y su llanto y mi garganta cerrada por la emoción. También recuerdo el susto de Marcela, a quien llamé llorando por teléfono para contarle inmediatamente y nuestro diálogo inconexo, así como cada sensación al ver las primeras fotos de este pequeño que descansa, plácido, mientras ignora la enorme alegría que ha generado en lugares tan diversos del mundo.

Bienvenido, Enzo, rodeado de amor, ahora y siempre.

Rostro purificado

Pese a las severas arengas de Palmetti, la limpieza del rostro mañana y noche empleando cosméticos resulta un ritual al que no estoy dispuesta a renunciar. He testeado a esta altura una cantidad incontable de productos, pero hay clásicos a los que siempre se vuelve pese a la profusión que impera en el mercado. Entre esos clásicos se encuentra este dúo de Clinique que conserva vigencia debido a su calidad.

El jabón líquido facial es el primero del Sistema de 3 pasos que caracteriza a la marca, y se caracteriza por lograr una limpieza del rostro sin alterar la barrera lípida protectora. En mi caso, adhiero a la doble limpieza que las mujeres asiáticas emplean concienzudamente a diario así que utilizo el jabón luego de la crema o aceite limpiador, y lo enjuago hasta que no queda resto alguno sobre la piel.

La loción clarificante, segundo paso de la rutina, la aplico con los dedos mediante un golpeteo suave sobre el rostro hasta que se absorbe sin dejar rastro. Es un buen producto pero contiene alcohol en demasía para mi gusto, así que las pieles más sensibles deberían evitar su empleo pese a la sensación purificante que se acentúa con el uso diario.

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