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Los traslados por motivos laborales a principios de semana pueden ser tediosos o enriquecedores: todo depende de la mirada que cada uno adopte ante la circunstancia. Así que ante el viaje de dos días a la ciudad de La Plata iniciado pasado el mediodía del lunes, el arribo al anochecer, la jornada sin pausa desde las 9 hasta las 14 horas del martes, el almuerzo con el tiempo justo para emprender raudo el regreso y arribar nuevamente a la ciudad alrededor de las 20 horas, me propuse disfrutar del edificio histórico de la capital de la provincia en el que transcurrió nuestra cita laboral: el Teatro Municipal Coliseo Podestá.

Desde Génova arribaron a Montevideo Pedro Podestá y María Teresa Torterolo en el transcurso del siglo XIX, donde se casaron y, conforme las costumbres de la época, fueron padres de once hijos. José Juan nació en 1858 y a los 15 años su afición por la música lo llevó a integrarse a la Banda Municipal de Montevideo; sus hermanos se unieron al joven artista e instalaron un circo con el que emprendieron giras por ambos márgenes del río de la Plata. José Juan, conocido como Pepe, se hizo famoso como el payaso Pepino el 88, contrajo enlace con Baldomera Arias y con el tiempo sus hijos también se integraron al mundo teatral.

Mientras tanto, el proyecto de federalización de Buenos Aires imponía la necesidad de fundar una capital donde residieran los poderes públicos provinciales: el entonces gobernador Dardo Rocha sentó las bases de la ciudad de La Plata el 19 de noviembre de 1882, con un trazado peculiar cuyo significado remite a los símbolos masónicos del compás y la escuadra. Dos años después don Pepe Podestá y su payaso divertían al público en el interior de una carpa situada en calles 51 y 10, espectáculo elogiado por encontrarse dirigido al público “honesto” del poblado.

La sociedad Vicente Jordán y Cía invirtió en aquellos tiempos la suma inverosímil de 150.000 pesos para erigir en calle 10 entre 46 y 47 el primer teatro de la ciudad, llamado Politeama Olimpo, cuya construcción encargada al arquitecto uruguayo Carlos Zenhdorf destacaba por el notable cielorraso importado de Europa. La impronta lírica del teatro, que ocupaba un cuarto de manzana, fue realzada con la gala de inauguración, en la que se representó la ópera El barbero de Sevilla.

La compañía fundadora comenzó a padecer vaivenes económicos y el teatro fue vendido en remate público en el año 1897 a la compañía circense Scott Podestá; el edificio se transformaba de teatro en circo mediante un sistema de suelo movible considerado toda una novedad para la época mientras artistas y animales ingresaban por los costados del escenario, donde hoy se encuentran los primeros palcos. Don Pepe se constituyó en el único dueño en el año 1913 al adquirir tanto a sus hermanos como a su socio las respectivas cuotas parte dominiales, mudando el nombre al de Coliseo Podestá para honrar el recuerdo de su padre.

El edificio fue remodelado para adecuarlo a su condición definitiva de teatro clásico, en el que se llevaron a cabo bailes de carnaval debido a un sofisticado sistema que permitía nivelar la altura del escenario, eliminar butacas para reemplazarlas por mesas y sillas y ubicar la orquesta en un foso construído a tal fin. La sala, en forma de herradura a la manera de los teatros italianos del siglo XIX, conserva un balcón corrido con baranda de hierro forjado que circunda los palcos del primer piso, molduras doradas a la hoja y el cielorraso, una obra de arte en sí mismo: una magnífica representación del pasaje del día a la noche pintada sobre tela por J. Bouchet.

De blogs y premios LIII

El amable Junior, del blog homónimo, ha nominado este espacio virtual en el pasado mes de agosto a una distinción: Reconocimiento Premio Bloc. Agradezco su gentileza y he de cumplir con las reglas al respecto, que implican enlazar y agradecer al blog del que proviene, compartir los motivos que impulsaron a comenzar con la publicación, aconsejar al respecto a nuevos blogueros y distinguir a su vez a quince blogs, los que se han de notificar debidamente.

En cuanto al impulso para comenzar un blog, obedeció en mi caso a un camino personal. Sentía la necesidad de volcar cada instante valioso, cada circunstancia, cada conocimiento adquirido, cada objeto que implicara un motivo de agradecimiento, en palabras: compartir de alguna manera la magia de lo cotidiano que suele desdibujarse en el frenesí diario.

No acostumbro dar consejos porque creo que transitamos esta encarnación para aprender acerca de nosotros mismos. Conocerse implica una enorme tarea; menos sabemos acerca de los demás. Por ende, a un nuevo bloguero le diría que siga su propia intuición y actúe en consecuencia.

Y aquí van los nominados en esta oportunidad:

  1. Meme YCA: acerca de la libertad y la responsabilidad.

2. Una chica trotamundos: o la afición por viajar.

3. Ana Basanta Libros: crónicas, periodismo, literatura.

4. Novela romántica escritora joven: el título es toda una definición.

5. Hablar de todo: para expresarse sin restricciones.

6. La Antropofagia y la Evidencia: donde la escritura es reflejo de los síntomas.

7. Fashiongirl: moda, belleza, estilo.

8. Boas Conversas: múltiples temas abordados por esta periodista carioca.

9. Corazón de fantasma: psicofonías escritas.

10. Viaje-Modeon: blog de viajes.

11. Genio&Figura: interesante y ecléctico blog.

12. CYT OUTLET: marca de moda.

13. Soy Sofía: libro en capítulos.

14. Magia Ibérica: el poder de la Madre Tierra.

15. Algo sobre el conocimiento: interesantes abordajes de temas variados.

Gracias a todos por su participación en la blogósfera.

Charola

En lenguaje culinario, una charola es un recipiente plano para servir o transportar cosas equivalente a una bandeja; la terminología es propia de países latinoamericanos como Bolivia y México. También en México se emplea el término charola para referirse a la credencial de una persona con algún rango de autoridad.

En La Plata, Charola es un lugar ubicado en las cercanías del centro donde degustar exquisiteces a diario; su carta de presentación se refiere a un Salón de Té pero el menú desplegado es propio de un restó pequeño, con múltiples opciones para quienes somos amantes de la comida elaborada en base a vegetales y una variedad de postres exquisitos.

A Charola llegamos por recomendación de Adri, devota de este acogedor sitio, hambrientas con Andrea y Alejandra luego de la extensa jornada matutina ya que nuestro último bocado había sido ingerido en el desayuno a las 7 de la mañana. Ensaladas frescas, pan casero y limonada con jengibre fueron las opciones elegidas; luego de un café reparador emprendimos la travesía por la ruta que horas después nos depositó nuevamente en los respectivos hogares.

La fotografía fue tomada por Adri, mientras disfrutaba de un merecido descanso en Charola.

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