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Tormenta Espectral AzulCuando el sol se encontraba en el cenit alineado con la estrella Sirio, los mayas celebraban el comienzo de un nuevo año. El acontecimiento se sucedía a partir de 26 de julio y el día anterior era un espacio fuera del tiempo en el que se imponía la meditación y la introspección personal, a fin de recibir con el alma liviana los acontecimientos que llegaban con la próxima etapa.

Los romanos llamaban calenda al libro que registraba el primer día de cada mes las cuentas a pagar. Este concepto del tiempo como dinero resulta extraño a la cosmología maya, en la que el tiempo se estructura en un sincronario desde una concepción circular con el carácter de una frecuencia; lejos del mercantilismo romano, lo más importante para los mayas era el aquí y ahora, en correspondencia con la vibración de la ley universal.

La visionaria cosmología maya se basaba en trece lunas para componer un calendario de 365 días, dividido en 13 meses de 28 días cada uno según el derrotero del satélite terrestre. En el calendario gregoriano es necesario restaurar el equilibrio cada cuatro años con un mes de febrero de 29 días; los mayas, en cambio, concebían esta fracción como anual, una oportunidad para dedicar a la magia, la creatividad y el contacto con la Naturaleza en su carácter de Madre Divina, en la que el tiempo no tenía injerencia alguna.

Este ciclo, regido por la Tormenta Espectral Azul, es una etapa de metamorfosis, un cambio tal vez rotundo para abrir la puerta a las potencialidades ocultas que surgen a partir de la propia tormenta interna. Se impone dejar de lado la molicie cómoda de la costumbre y abordar de una vez por todas las limitaciones tejidas con el temor, el peso del pasado y la voz inclemente del censor interior.

La tormenta trae consigo vientos de cambio que pueden ser inclementes, pero resultan necesarios para avanzar con la limpieza de aquellas pautas caducas que impiden evolucionar. Vinculada con Plutón, significa también autoregeneración, una etapa de cataclismo para dar paso a la necesaria transformación. Bienvenidos sean los días que han llegado de este nuevo sincronario maya.

Velas inspiradoras

VelaLos artistas rupestres que dejaron su impronta en las grutas y cavernas se iluminaban con piedras ahuecadas en las que vertían grasa sobre algunas fibras, para lograr de esta manera la necesaria luz que permitía plasmar sus creaciones en las paredes heladas de las rocas. En Egipto y Creta las velas formaban parte de los rituales desde el año 3000 A.C.: de ello dan cuenta los portavelas que han sido hallados entre los utensilios de uso común.

Fueron los romanos quienes concibieron velas similares a la que hoy integran nuestra vida cotidiana, a partir de un papiro enrollado cuya mecha sumergían en sebo derretido. Durante la Edad Media resultaban elementos necesarios para iluminar las horas oscuras, pero cabe destacar que las iglesias y casas nobles contaban con velas uniformes y de calidad, diferentes a las de los hogares desfavorecidos en los que se elaboraban a partir de grasa animal, y resultaban densas en cuanto a humareda y de olor desagradable.

La parafina tornó factible la preparación de velas a partir del petróleo hasta que la electricidad dejó atrás la iluminación a partir de llamas y antorchas. Pero el titilar del fuego en la oscuridad ha conservado su misterio y constituyen un objeto vinculado a rituales religiosos y ceremonias hogareñas, más allá del atractivo que hoy ejercen las velas aromáticas resultantes del proceso de producción con aceites esenciales.

Podría aseverar que hay velas para todos  los gustos, pero lo importante es que cobran vida con el encendido. Pueden ser cuadradas, largas y clásicas, velones, con caracoles, con flores, planas, aromáticas, flotantes. Se encuentran asociadas a rituales profundos, iniciáticos, tan antiguos como la raza humana; en el último Día del amigo, las velas que elabora mi querida Ale con singular maestría fueron presentes celebrados por quienes resultaron destinatarios exclusivos.

Jabón descontracturante

Jabón Míes

Míes es una empresa argentina de cosmética natural que nació en el año 2013 y se ha expandido considerablemente, debido tanto a la calidad orgánica de los productos como a la diversidad de los mismos.

Los jabones Míes se elaboran en base a aceites vegetales o a glicerina: a partir de estos elementos naturales, la empresa da rienda suelta a la imaginación para obtener diversas combinaciones para otros tantos fines.

En el caso de este jabón descontracturante, los aceites de oliva y ricino se amalgaman con el té de menta y la tintura de árnica fusionados con aceites de menta y eucalipto, El resultado es una barra con PH neutro, que ayuda a aliviar dolores musculares y molestas contracturas.

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