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Hugo PorroEn el emblemático edificio del Torreón del Monje se puede visitar con entrada libre y gratuita la muestra fotográfica itinerante que nuclea imágenes de la ciudad, captadas por la mirada de fotógrafos aficionados o profesionales que tienen en común la pasión por los lugares emblemáticos de este enclave tradicional de la costa atlántica.

Las ciudades componen su historia a través de hitos, paisajes y sucesos que se ensamblan en la memoria de los habitantes y constituyen un caleidoscopio único. Este cúmulo de referencias que construyen una identidad es abordado en la exposición desde un ángulo diverso, porque diversa es la lente que ha captado cada instante y diverso es el ojo del artista que se encuentra detrás de la cámara: una parte de su ímtima relación con la ciudad ha de inmortalizarse en cada fotografía.

Hugo Porro es el autor de esta imagen del Torreón del Monje, el edificio que conjuga leyenda y tradición desde su rol de baluarte del océano Atlántico. La historia del soldado que abrazó los hábitos por amor a la india muerta y desde entonces se  recluyó voluntariamente en la fortaleza situada en Punta Piedras, sentó las bases para dotar a la construcción del halo de misterio que la circunda hasta la fecha.

Quizás Ernesto Tornquist conocía la leyenda narrada en un manuscrito que habría sido hallado por un picapedrero italiano, sorprendido al hallar un cofre entre las rocas talladas por el mar que además contenía cincuenta monedas antiguas. O tal vez el aristócrata, que encargó al arquitecto alemán Karl Nordmann la construcción de la Torre Belvedere sobre el antiguo fuerte de Punta Piedras, sólo fue generoso con el poblado en el que su familia pasaba largas temporadas disfrutando de los baños de mar.

Lo cierto es que Tornquist sentó las bases para el edificio actual del Torreón del Monje. El mirador inicial se extendió en el año 1927 sobre el mar, en una magnífica terraza en la que hoy se dan cita los turistas para tomar fotos o mirar el azul profundo del océano. Con períodos más o menos prósperos de acuerdo a las contingencias citadinas la edificación forma parte de la historia viva de la ciudad: Hugo Porro la ha plasmado en uno de los tantos atardeceres de los que ha sido testigo mudo el Torreón del Monje.

Cerámica jordana

Cerámica JordanaTodo viaje concluye con equipajes bastante más pesados que al comienzo, dado que los recuerdos se acumulan para regalar y regalarse. Una vez en casa, cada pieza adquirida en tierras lejanas tendrá un significado especial, ya que ha de remontarnos a aquellos días felices en los que descubríamos nuevos rincones de la Tierra.

Hay países cuyos zocos son espacios mágicos donde cada puesto parece salido de un cuento de hadas: Jordania es un ejemplo al respecto. Los mosaicos de Mádaba, las artesanías de cristal de Hebrón, la joyería beduina, las especias, los productos de belleza del Mar Muerto… todo un universo en el que ejercitar el arte del regateo al ritmo plácido de las vacaciones.

La tierra jordana es generosa en depósitos naturales de arcilla, por ende el arte de la cerámica se ha desarrollado desde tiempos inmemoriales en la región. Resulta un placer transitar con cuidado por las tiendas donde la labor artesanal se preserva como un tesoro, elegir un souvenir típico y, al regreso, colocarlo en algún lugar donde nos recuerde aventuras inolvidables en lugares lejanos.

Ninfa perfumada

Pivoine FloraLa paeonía es una planta herbácea cuya flor se caracteriza por una belleza delicada que la ha asociado a la femineidad desde tiempos antiguos. Pero el origen del nombre difiere, por cuanto puede referirse tanto a la ninfa homónima cuya hermosura era tan admirada por los dioses que devino en su transformación en la flor debido a los celos de una femenina deidad; o bien al médico llamado Peón que tuvo el privilegio de curar al mismísimo Ares cuando fue herido por Diomedes en la guerra de Troya.

En medicina china la peonía fue utilizada por primera vez por la esposa del médico Hua Tuo, quien dominaba las artes de la salud en los Tres Reinos. Si bien según la opinión del célebre galeno la planta no servía como hierba medicinal y sólo tenía carácter ornamental debido a la belleza de su flor, su esposa experimentó con la raíz de la peonía para buscar un remedio a los dolores menstruales con efecto positivo, dando cuenta de su utilidad para aliviar tanto los calambres como el sangrado.

L´Occitane ha encontrado en la región francesa de Drôme el ambiente ideal para la cosecha de la peonía, en el momento exacto en que la flor recién comienza a asomar y se encuentra desplegando todo su perfume. A partir de allí se desarrolla una fragancia tan dulce como fresca debido a su corazón floral y las notas verdes de salida, que rematan en un fondo de aromático cedro de Virginia.

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