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Año del Mono de Fuego El pasado 8 de febrero los chinos celebraron el comienzo del año del Mono de Fuego con grandes festejos, ya que cada nuevo ciclo lunar representa el evento festivo más importante para la comunidad china mundial. Conocido como Festival de Primavera, las celebraciones se extienden durante 16 días, desde la víspera de la última jornada del ciclo anterior hasta el llamado Festival de la Linterna, celebrado el día 15 del nuevo año.

El calendario chino se remonta al año 2600 a. C. Eran tiempos del Emperador Amarillo llamado Huang Di, quien inició el zodíaco chino compuesto por doce animales que representan cada año en un ciclo de doce, según el orden en que cada uno de ellos arribó a saludar al Buda. A su vez los animales se encuentran regidos por las energías de los elementos: este año al carácter imprevisible del mono se aduna la vibración intensa del fuego.

Los chinos creen que el mismísimo Buda estaba signado por el mono, por ende el simio conjuga en sí las energías yin y yang, las tendencias positivas y negativas, de ahí que en este nuevo ciclo chino podrá salir a la luz lo mejor o lo peor de cada ser humano. Adunado al fuego implica sequías e incendios no sólo materiales, sino aniquilación de todo aquello que necesita ser purgado.

Sabido es que resulta característico del mono dar pasos a saltos, así que deviene indispensable encontrarse preparado y alerta ante cambios sorpresivos que puedan sobrevenir, que no resultan necesariamente negativos pero generan estrés y desorientación a los nacidos bajo signos convencionales y conservadores. Será fundamental practicar la flexibilidad y plegarse a los designios del mono, que se harán sentir tanto internamente en los citados movimientos convulsivos como externamente en los vaivenes climáticos que la Tierra dispensa sin piedad en los últimos tiempos.

Nosotras, reunidas en aquelarre vespertino en el jardín de Ale, celebramos el 8 de febrero alineadas con el designio cósmico que comenzaba a regir en dicha fecha. Limonada, té y café, vituallas saladas y dulces, obsequios y oráculos; entre estos últimos, Juan hizo mención antes de salir a las galletas de la fortuna adquiridas en Chinatown para consultar en la ocasión, evitando que las olvidara en el garage de mi hogar. Y así, en la plácida jornada que se extendió durante varias horas, dimos la bienvenida a la energía purificadora del Mono de Fuego.

Feria Food Trucks

Food TrucksLas estrofas de Fiesta entonadas por la voz particular de Serrat repicaron en mi interior al ingresar al predio del Centro Naval: las banderas de papel se mecían suavemente con el viento suave de la noche, mientras una multitud deambulaba entre Food Trucks, los puestos de comida armados en camiones y autobuses, y la banda de músicos improvisaba covers desde el escenario.

El food truck o camión de comida ha marcado tendencia en los últimos años, a partir de las incursiones de algunos cocineros gourmet que comenzaron a crear platos más elaborados en el entorno peculiar ofrecido por la calle. Los clásicos puestos de comida rápida al paso mutaron en parte su esencia, y actualmente hay especialidades culinarias de todo tipo para degustar en ámbitos no convencionales.

En la feria armada alrededor de estos simpáticos restaurantes itinerantes la oferta eran más que diversa: desde parrilla y empanadas hasta sushi, desde la española paella hasta los platos clásicos de la cocina china, diversidad de postres y las cada vez más populares opciones vegetarianas. Nosotros optamos por sentarnos en un confortable camión pequeño y cenar sendas pizzas de jamón y de champignones en mi caso, luego adquirimos miel de cuatro flores, pan de semillas casero y aceite de oliva: una incursión que conjugó calidad, precio y ambiente de fiesta en la original feria Food Trucks.

Cookie de vainilla

Jabón Del CaminoUna cookie en lenguaje culinario es ni más ni menos que un tipo especial de galleta cuya receta proviene de Estados Unidos. Se caracterizan por la forma redondeada y el tamaño considerable, las hay de varios gustos pero la original, que se remonta a 1933 y fue creada por Ruth Wakefield, estaba elaborada con mantequila y  salpicada por trocitos de chocolate.

En estas sabrosas y calóricas galletitas se ha inspirado Míes para la elaboración de cookies que no estimulan el sentido del gusto sino los del olfato y el tacto. Porque las cookies de la marca no son comestibles sino exfoliantes, una barra de vainilla y frutos secos que limpia, estimula y suaviza la superficie corporal.

En la bañera o en la ducha, empleando el producto directamente sobre la piel húmeda o bien frotando la cookie entre las manos para disolverla como una pasta a elección del consumidor, la piel quedará hidratada y con un aroma avainillado que recuerda a la tradicional galletita recién horneada.

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