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Museo para armarEn su libro 62 Modelo para armar, Julio Cortázar se apartó de la narrativa tradicional para dar a los lectores la posibilidad de imaginar la trama a partir de fragmentos sueltos, que serían compilados a gusto de cada uno. Los escenarios transcurren en diversas ciudades, los idiomas se multiplican y los espacios en blanco se alternan con la discontinuidad en el espacio y el tiempo en la obra más transgresora del inolvidable escritor.

El libro fue ilustrado por Xul Solar, artista y amigo entrañable de Jorge Luis Borges. Los tres autores se caracterizan por una profusa creatividad que los llevó a concebir universos imaginarios y experimentales, disparadores de sueños para las personas que se sumergieron en sus obras. El alma de Cortázar, Borges y Solar está presente en la última exposición del Museo de Arte Contemporáneo: Incorporaciones. Museo para armar.

El museo citadino fue concebido con una impronta contemporánea diferente a aquellos tradicionales, a la manera de André Malraux cuando en 1947 llamó Museo imaginario al reservorio de fotografías que reuniría las más significativas de todos los tiempos, interrelacionadas entre sí. Con los límites que implica una construcción similar en un ámbito estático, se ha procurado entablar un diálogo con los visitantes en cada una de las exposiciones que tuvieron lugar desde su inauguración, a fin de construir una trama conjunta entre el artista y el receptor de su creación.

Incorporaciones nuclea nuevas obras que reflejan el espíritu del museo y se adunan a aquellas que forman parte de la colección permanente. Sin recorrido prefijado invita al visitante a interactuar desde su perspectiva personal, que de esta manera  completa y complementa la exposición. Economía de cristal, de Diana Aisenberg, enhebra bijouterie, cuentas, pequeñas herencias y todos aquellos trocitos de historias que fueron donados para la construcción de la pieza que preanuncia la exposición.

Momentos inolvidables

CumpleañosHay eventos que resultan determinantes en la vida de las personas, sea por tradición, sea por elección de quien los protagoniza. Uno de estos momentos es sin dudas el cumpleaños, fecha en la que se amalgaman sentimientos y sensaciones tan diferentes como seres humanos existen.

Este año mi momento anual estaba fechado en el almanaque un día martes, así que cualquier festejo debía contemplar la necesidad de tener en cuenta la dinámica de un día laborable y la armonización de diversos grupos de personas. Y así, opté por no tener un plan predeterminado y se fueron desarrollando reuniones en diversos días y horarios.

Un almuerzo en el hotel Sainte Jeanne con amigas del alma que se extendió hasta entrada la tarde, una cena unos días más tarde en un restaurante mexicano y la reunión familiar durante el fin de semana fueron los eventos que acompañaron la llegada de mi nuevo año, que como todos los comienzos traerá consigo experiencias mágicas para descubrir y atesorar.

Mientras tanto, vaya mi agradecimiento por los momentos inolvidables que transcurrieron en compañía de personas queridas, por la cantidad de obsequios recibidos y por los buenos deseos, que retribuyo una vez más con la intención de que se extiendan hacia todos los seres de este bendito Universo.

Texturas sanadoras

MíesEn la sabana africana un árbol crece hasta alcanzar los quince metros de altura. Vitellaria paradoxa es su nombre científico; los nativos, con su sabiduría ancestral, le llaman karité, que significa árbol de mantequilla, ya que de su fruto se obtiene una sustancia untuosa con altísimo poder hidratante.

Míes ha concebido una barra en forma de cono llamada Cleo que contiene manteca de karité fusionada con manteca de cacao. Puede utilizarse debajo de la ducha, derretir un pedacito bajo el agua para emplearla en un baño de inmersión o bien frotarla sobre el cuerpo al terminar el aseo diario. En este caso he testeado la versión Flower Power, enriquecida con aceites esenciales de camelia y rosa mosqueta que añaden un toque perfumado a sus propiedades.

El aceite Todo me resbala de la misma marca, elaborado en base a tintura de árnica, resulta un bálsamo para aquellas zonas del cuerpo que sufren las contracturas que trae aparejada la vida diaria. Hematomas y dolores musculares también se verán mitigados debido a los aceites de oliva, jojoba y ricino que combinados con té verde resultan antiinflamatorios y reparadores.

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