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Feria del LibroLa serpiente humana se despliega a lo largo de 400 metros y bordea el predio ferial de La Rural. No nos intimida la extensión de la fila, porque una vez sorteado este obstáculo los pabellones de la 41a. Feria del Libro de Buenos Aires se extienden, inagotables, mientras procuramos abarcar los tesoros que encierran con la primera mirada.

La Feria del Libro abarca tres espacios principales identificados con los colores amarillo, rojo y verde donde las editoriales se disputan el favor del público ofreciendo descuentos, novedades y ofertas dirigidas a toda edad y preferencia. En el pabellón ocre los diarios Clarín y La Nación exhiben resabios de las colecciones que lanzaran oportunamente, a precios muy convenientes.

Este año el país destacado es México, y la literatura y arte mexicanos tienen un sitio de honor entre los stands de los diversos estados; también las provincias argentinas se encuentran presentes, cada una con la temática histórica y turística que la caracteriza. Entre los espacios destinados a diversos cultos, etnias y religiones me detengo en el de la comunidad armenia, que en 2015 conmemora un siglo del genocidio de su pueblo.

La Asociación Budista IBPS Argentina se destaca por la enorme imagen del Avatar que flanquea el ingreso a su amoroso espacio, en el que se percibe el dejo del sahumerio perfumado. En la tienda de la Editorial Antroposófica resulta difícil circular, aún así un par de nuevos ejemplares aguardan el momento de ocupar su sitio en mi mesa de luz.

Bernardo Stamateas firma ejemplares de Más Gente Tóxica y se fotografía amablemente con quienes se lo solicitan, más tarde será el turno de otros autores según los anuncios permanentes acerca del cronograma. Luego de varias horas de dar vueltas y cargar bolsas decidimos que es momento de emprender el regreso al hotel, pero no resisto la tentación de realizar una última incursión por la librería Cúspide y me prometo retornar: La bibloteca secreta de Haruki Murakami ejerce un efecto hipnótico sobre mis ojos fascinados.

Historia viva en Recoleta

EvitaEn el año 1822 el antiguo huerto de los padres recoletos mudó su destino por el de camposanto de Buenos Aires. Lápidas y tumbas fueron ocupando la antigua heredad que adoptó el nombre de la orden religiosa que luego fue asiento de bóvedas, sepulcros y nichos de diversos estilos y tamaños: así comenzó Alfredo, el guía de lujo que tuvimos a lo largo de la visita, la historia del cementerio de la Recoleta.

El lugar es una fuente inmensa de riqueza cultural y simbólica, ya que cada construcción funeraria amerita detenerse, observar e indagar en el significado evidente u oculto que encierra. Presidentes, próceres, íconos y leyendas tienen un lugar en Recoleta, para algunos el último destino de sus cuerpos físicos después de rodar sin rumbo por circunstancias diversas.

A poco de ingresar se levanta la enorme bóveda de la familia Alvear, donde reposan entre otros los restos del presidente Marcelo Torcuato y de su esposa Regina Pacini, cantante lírica, que escandalizaron a la sociedad patricia tradicional al contraer matrimonio. Un poco más adelante se destaca un monolito en color verde decorado con estampas de barcos: Guillermo Brown y su hija mayor se encuentran allí, y el color fue elegido en honor al origen irlandés del marino.

La enorme talla de Cristo se encuentra en el lugar que ocupaba el aljibe de la orden, pero no es una imagen común porque su estilo impresionista parece irradiar una expresión casi inmaterial. Al final de una de las calles se observa un enorme monumento en el que se destaca una imagen femenina encendiendo un candelabro de siete velas: la simbología resulta profusa en la propiedad de la familia Ortiz Basualdo.

El presidente Carlos Pellegrini se encuentra rodeado por el antiguo edificio del Jockey Club, mientras Cornelio Saavedra integra el panteón de ciudadanos ilustres de Buenos Aires y una lápida en tierra señala la tumba de Remedios de Escalada de San Martín. La leyenda de la bella Rufina Cambaceres, hija de un inmigrante y una bailarina de varieté, dispara la imaginación: murió muy joven de manera fulminante y aparentemente fue enterrada viva, a juzgar por las marcas encontradas a posteriori en el féretro.

Hay una bóveda que se destaca entre todas por las flores frescas en su puerta y las placas que la circundan. La familia Duarte es la más visitada de Recoleta porque los restos mortales de Evita, después de su larga peregrinación luego del golpe militar que derrocó al presidente Perón, finalmente descansan desde 1976 junto a su familia de origen aunque lejos de su esposo, enterrado en Chacarita. Los turistas se turnan para fotografiar esta bóveda, que alberga a la mujer más hermosa, amada y cuestionada de la historia argentina.

Las campanas suenan y resuenan para advertir a los visitantes que ya es hora de dejar en paz a los muertos; la tarde ha pasado rauda, como señalan los relojes de arena alados tallados en el frente de algunos mausoleos. La riqueza simbólica de Recoleta traduce la importancia otorgada al misterio no develado por la ciencia ni por la tecnología: la existencia o inexistencia de la vida después de la muerte. Y en honor a este misterio se erigen acervos culturales que evidencian el respeto al inevitable fin de ciclo que hemos de atravesar los seres humanos, como Recoleta.

Palermo Soho

Plaza SerranoHay una zona del barrio de Palermo en la ciudad de Buenos Aires que ha mutado el aspecto de las casas antiguas, reciclando las estructuras en locales de diseño, moda y arte de vanguardia. La expansión comercial dio lugar a la instalación de restaurantes, bares y espacios musicales y así surgió la denominación: Palermo Soho, emulando la mítica zona neoyorquina.

Los fines de semana se arma en la Plaza Serrano, denominación habitual de la Plazoleta Julio Cortázar, una feria artesanal que se convierte en epicentro de la oferta ecléctica del barrio, donde se pueden encontrar prendas vintage, originales diseños y una importante variedad de marcas de indumentaria. Los turistas que deambulan por las calles también pueden optar por un simpático paseo en mateo, carruaje decorado con la técnica del fileteado cuyo conductor conocerá seguramente interesantes anécdotas de la ciudad.

A la hora de sentarse a reponer fuerzas, hay precios y variedades para todos los gustos. En nuestro caso, una y otra vez optamos por la calidad de La esquina de las flores, que desde el año 1979 ofrece alimentos orgánicos y libres de toda sustancia química, transformando cada comida en una fuente de salud y bienestar provista por la Madre Naturaleza.

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