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Mar de las PampasSusana arribó desde su Uruguay natal para instalarse durante Semana Santa, recorrer la ciudad en la que transcurrió la infancia y adolescencia de sus hijos y visitar las múltiples amistades que supo conseguir durante esa época en la que fuimos alumnas de la docente de educación física más estricta y competente que hemos conocido. Con la alegría de cada reencuentro nos dispusimos a agasajarla, ya que cada vez que pisamos tierra uruguaya somos recibidos con honores por su parte.

Con Susana hemos convivido en aquella época en que recién separada desarmó su casa para volver a su tierra y recorrido las playas uruguayas con los hijos de ambas. Ya no recuerdo la cantidad de oportunidades en que nos encontramos en Colonia un fin de semana para cenar juntas y ponernos al día; ella ha cruzado el Río de la Plata y yo he recalado en Montevideo en otras tantas ocasiones a lo largo de estos años, especialmente cuando nació Sofía, la pequeña nieta de esta joven abuela que coronó con el privilegiado título de bisabuela a la madre de Susana.

Después de una cena en casa de Silvia el viernes por la noche y un descanso reparador, partimos hacia Cariló el sábado al mediodía para almorzar en la placidez distinguida de la villa balnearia. Risotto con vegetales en Viejo Lobo para los tres y acto seguido, mientras Juan tomaba fotografías del pequeño centro comercial pletórico de turistas nos entregamos al placer de pasear, recorrer el mágico entorno y dar vueltas entre los locales de artículos de diseño propios de este enclave boscoso.

Al caer la tarde nos trasladamos a Mar de las Pampas, donde el olor del mar se fusiona con el paisaje agreste de las dunas y los árboles, para perdernos en la Aldea hippie, comprar un hada para velar el sueño de Sofía y ver salir la luna de sangre que iluminaba el cielo abierto del lugar. Era noche cerrada cuando emprendimos la vuelta despacio, con destino a nuestra última parada: Santa Clara del Mar.

Juan confirmó que había mesa disponible en La posta del ángel, tradicional reducto del pueblo que conserva el encanto íntimo que brindan una luz suave, velas en las mesas y música acorde. Allí nos encontró la medianoche conversando sobre nuestras vidas y planeando futuros y cercanos eventos, nuevos eslabones en el privilegiado ciclo de reencuentros que tributan culto a nuestra amistad.

Huevo pascual

PascuasLa diosa de la fertilidad Ishtar, del panteón originario de la Mesopotamia, era adorada por cananeos, fenicios, asirios y babilonios y a ella se remonta el origen de la Pascua, de ahí los términos inglés y alemán Easter y Oestern respectivamente.

La celebración de la Pascua estaba directamente relacionada con la fertilidad de la deidad femenina, ya que para los babilonios un huevo de gran tamaño cayó del cielo dando origen a la diosa. Entre los pueblos antiguos el huevo significaba fertilidad y potencia sexual, ya que las diosas madres eran también amantes expertas y renacían en la primavera, época pascual en el hemisferio norte.

Con el cristianismo fueron prohibidos por la iglesia católica durante la Cuaresma por ser considerados como equivalentes a la carne, entonces surgió la costumbre de cocinarlos previamente y decorarlos para poder consumirlos; con el tiempo el antiguo significado de la resurrección se fusionó con la tradición católica y el huevo fue un símbolo de vida nueva.

Actualmente la costumbre se manifiesta de diversas maneras según los países; en algunos casos se elaboran con chocolate para rellenarlos de dulces y obsequiarlos durante la Pascua tal como sucede en Argentina, donde se degustan con el café luego del almuerzo familiar, acompañados con la rosca bañada en crema pastelera y decorada con un huevo también en razón de la fecha.

Expo Sierra

Exposierra 2015Desde hace tres años el mercado frutihortícola de Sierra de los Padres cuenta con una feria donde exhibir y promover la variedad de productos orgánicos y naturales que se producen en este polo pujante de la ciudad.

La Plaza del Agua fue el escenario para llevar a cabo el evento, que contó con gran cantidad de público citadino y turista habida cuenta del feriado prolongado. Muestra de cuadros, cursos de cocina y hasta una conferencia acerca de la historia del dulce de leche, ese manjar típico de estos pagos, matizaron las tardes de la exposición.

Degustaciones de dulces artesanales, variedades de aceite de oliva, enormes frutillas, embutidos, alcaparras, condimentos y conservas cuya producción era explicada minuciosamente por los dueños de los establecimientos componían la oferta culinaria. Tejidos, jabones, sahumerios y artesanías de vidrio soplado completaban el tentador universo, determinando el éxito de un emprendimiento cuyos sellos son la elaboración de productos naturales de alta calidad y la atención personalizada, tan inusuales como gratos.

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