Etiquetas

, , , , ,

Del latín indulgentia, el vocablo significa gracia o remisión y ha sido empleado por el catolicismo ligado al concepto de pecado. La indulgencia no elimina el acto reprochable en sí, pero exime de la pena que debería aplicarse por decisión de un representante del clero. El uso y abuso del tráfico económico de las indulgencias durante el curso de la Edad Media determinó el cisma en la iglesia católica, a partir del planteo formulado por Martín Lutero.

Una pareja muy querida se ha separado; es difícil mantener secretos en esta era global en la que las redes sociales, los correos electrónicos y los teléfonos celulares expiden y reciben mensajes que pueden resultar letales para los vínculos constituídos. Una cosa es tomar conocimiento de una infidelidad y otra es leer los encuentros amorosos del ser con el que se comparte la vida en alguno de estos medios, sobre todo si quien los describe es la tercera en discordia.

La reacción del infractor ha contribuido al quiebre, porque al tratarse de una relación con algún contacto carnal pero continuada en gran medida en el espacio virtual, su posición fue que no podría considerarse seriamente que había quebrantado el voto de  fidelidad, aunque ofreció las disculpas del caso. Sin embargo, los pactos normativos que regulan las relaciones de pareja incluyen a dos personas; una tercera no tiene cabida, sea ocasional, permanente, de cuerpo presente o con presencia virtual.

Pacta sunt servanda, determinó la parte ofendida en forma terminante, con un argumento que por fulminante no es menos cierto: es fácil ser indulgente respecto de sí mismo. Aún reconociendo el pecado cometido por lo general pensamos que con demostrar arrepentimiento basta, y que no es necesaria la sanción que toda infracción conlleva. Y traficamos indulgencias personales a riesgo de producir cismas en el cotidano vivir, producto del criterio benevolente con el que evaluamos las consecuencias de nuestras faltas.

4Cuarenta, Riki y tango

Ricardo ArriagadaFin de año es propicio para encuentros, cenas y eventos sociales, que algunas veces se acumulan y tornan imposible acudir simultáneamente, ya que el don de la ubicuidad múltiple es propio de ángeles y dioses. Pero este sábado por la noche habíamos acordado un compromiso previo con mis compañeros de trabajo: ir a cenar a 4Cuarenta y a escuchar a Riki, en mi caso, por millonésima vez.

Riki es un personaje citadino peculiar y muy querido por mí dada la cantidad de años que hace que nos conocemos y la confianza que nos une, propia de las relaciones que comienzan casi en la infancia. Ya presentado en otras oportunidades en este espacio, Riki es cantautor, poeta, compositor y brillante cantante de tango, aunque por lo general sólo interpreta melancólicas canciones de su autoría.

Una docena de personas alegres nos reunimos en el pequeño bodegón sito en un barrio típico de la ciudad, en las proximidades de la estación del ferrocarril, que poco a poco se va transformando en un polo gastronómico bohemio con lugares informales, buenos precios y música en vivo. Riki llegó con su placidez habitual y luego de una conversación que mantuvimos a solas en la barra para ponernos al corriente de las últimas novedades de nuestras vidas, dio comienzo el espectáculo guitarra en mano.

La voz dulce de Cecilia acompañó como un bálsamo la letra de las canciones, luego llegó el momento de los clásicos de Riki entre los que incluyó temas que formaron parte del Memorial del Diablo, obra de su autoría que se expuso en el Teatro Colón de esta ciudad. No pudo sustraerse a nuestros aplausos y antes de irse Corrientes y Esmeralda fue desgranado por su voz pausada; la próxima vez acordamos que la reunión será en mi casa para escuchar a Riki sin prisa y sin pausa, hasta que las velas ardan.

La fotografía corresponde al sitio web de 4Cuarenta.

Guayaba en jabón

JabónLa guayaba es una especie de árbol de clima tropical cuyo fruto tiene un aroma fuerte y persistente, con una pulpa ácida que varía entre el color amarillo intenso y el rojo suave y gran cantidad de semillas duras. Contiene licopenos, antioxidantes que deberían integrar la dieta diaria dado que combaten el estrés oxidativo celular.

Las hojas y la corteza del árbol han sido empleados por las comunidades indígenas como reconstituyentes de las úlceras, así como para prevenir anemias al beberlas como un té una vez cocidas. Por su gran contenido de vitamina A se la utiliza como sucedáneo de los cítricos a fin de reforzar el organismo en los estados gripales.

En mi caso, al residir tan lejos de aquellos países latinoamericanos bendecidos con el clima tropical en el que prolifera el árbol de la guayaba, sólo puedo disfrutar del fruto en ocasión de algún viaje. Antes de regresar de Ecuador adquirí en la calle La Ronda, esa arteria encantadora de la ciudad de Quito, una buena provisión de jabones de guayaba sin conservantes, para aspirar el aroma del fruto hasta la próxima vez que lo tenga entre mis manos.

Anuncios