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OurenseEl paisaje de Galicia comienza a desplegarse ante nuestros ojos en una profusión de verdes a medida que el tren se aproxima a Ourense, conocida como “ciudad de los puentes” por las construcciones de diverso origen emplazadas para cruzar el río Miño, siendo la más antigua de la época romana. Desempacamos una vez más al arribar al hotel y nos dirigimos al parque de San Lázaro para luego caminar a lo largo de la peatonal hasta la Plaza Mayor.

Ourense es un enclave pujante y comercial, carácter que se evidencia en la profusión de negocios de vestimenta tanto nacionales como de diseñadores internacionales, las propuestas gastronómicas y la actividad empresarial; en algunas esquinas estatuas de personajes típicos como la vendedora de castañas aportan una nota original al trazado citadino. Recorremos el barrio antiguo despacio y nos topamos con la Catedral de San Martín, la iglesia de Santa Eufemia y el Palacio Episcopal. Caminando hacia la zona del campus universitario cruzamos el puente romano, que aún conserva en sus bases piedras de la época del emperador Augusto.

Luego de una parada para reponer fuerzas regresamos al hotel ya que por la noche compartiremos una cena con Pablo y otras personas en el restaurante Adega do Emilio, enclave gastronómico que hace honor a su fama. La conversación transcurrió plácida matizada con las delicias que degustamos rematadas con fillas, especie de masa fina de hojaldre relleno de crema de castañas que puso el dulce punto final a nuestra jornada en esta acogedora tierra.

El abrazo al apóstol Santiago

Santiago de CompostelaEl Camino de Santiago es la ruta que recorren los peregrinos para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, lugar en el que en el año 812 hallaron los restos del apóstol presuntamente trasladados por sus discípulos Atanasio y Teodoro, después del martirio y decapitación que sufriera a manos de Herodes Agripa. En el año 844 el rey Ramiro I habría vencido a los moros en la batalla de Clavijo gracias a la aparición de Santiago, quien a partir del acontecimiento fue apodado “el matamoros”.

Alfonso XII ordenó la construcción de una iglesia en el sitio en que fueron habidos los restos y a partir del siglo XV comenzó la peregrinación que se extiende hasta nuestros días. La impresionante Catedral de Santiago, punto cúlmine del Camino, fue erigida en el lugar de la antiigua iglesia y en torno al templo crecieron la ciudad y el fenómeno del Año Santo Jacobeo, que genera una multiplicación de visitantes cuando el día 25 de julio, festividad de Santiago, coincide con el domingo.

El Centro Histórico es encantador y descubre a cada paso enclaves increíbles: el antiguo Hospital Real hoy Hostal de los Reyes Católicos, el Palacio de Fonseca, el Monasterio e Iglesia de San Martiño, las plazas de la Inmaculada, de Platerías, del Obradoiro, llamada así por la presencia de los talleres de los canteros (obradoiros en gallego) que durante más de cien años construyeron con manos artísticas la portentosa fachada del templo.

Al llegar frente a la Catedral la sola vista del pórtico de la Gloria, obra del maestro Mateo tallada en piedra en la entrada occidental, enmudece al visitante: el taller de canteros a su cargo esculpió la roca para plasmar los pasajes del Apocalipsis. El interior resulta la obra más sobresaliente del arte románico en España, cuyo altar mayor alberga la imagen del apóstol con hábito de peregrino que puede ser abrazado por los visitantes al ingresar por la escalera trasera del camarín, ritual que cumplimos agradecidos por haber arribado a este emblemático centro de fe.

Hacia Barcelona en trenhotel

TrenhotelLa última etapa de nuestro viaje es la Ciudad Condal a la que arribaremos en trenhotel, medio de transporte elegido porque nos permitirá pasar unas horas más en compañía de Pablo, quien descenderá a medianoche en León mientras nosotros continuamos camino durmiendo plácidamente en el camarote.

Al llegar al vagón nos recibe Manuel, nuestro asistente de viaje, para enseñarnos el alojamiento: dos cómodas butacas emplazadas frente al televisor que registra la fotografía, cuarto de baño con ducha y amenities y las camas que Manuel tendrá preparadas en el horario que le indiquemos.

Las primeras horas transcurren en el vagón cafetería en el que cenamos con Pablo mientras compartimos la última velada de este año, hasta que llega el momento de decirnos hasta pronto ante el anuncio de la próxima estación. Entonces nos dirigimos a nuestro camarote ya preparado para quedarnos dormidos mecidos por el trajinar rítmico del tren hasta que unos discretos golpes en la puerta nos despiertan: Manuel nos ofrece periódicos a elección y anuncia que en media hora arribaremos a Barcelona.

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