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AlmudenaDespués de un reparador descanso el día despunta luminoso y soleado así que nuestro recorrido comienza a paso lento hasta llegar a la zona de la Plaza Mayor, con esporádicas paradas para tomar una foto o admirar algún edificio de los muchos que se erigen conservando sus antiguas fachadas. El mercado de San Miguel nos invita a ingresar dado que desde el exterior vidriado se pueden observar los puestos pulcros y ordenados; algunos debido al colorido de las mercaderías parecen cuadros por la impronta estética de su exhibición.

La Plaza Mayor está preparándose para las Fiestas, ya se advierten adornos navideños enormes que la circundan y personas trabajando en este cometido. Unos pasos más y se despliega la fastuosidad del Palacio Real, residencia oficial de la monarquía española, con una larga fila de visitantes que aguarda para ingresar. Si bien nos seduce la idea preferimos dejarlo para otra oportunidad porque el edificio es enorme y aún tenemos mucho para recorrer. No obstante como es miércoles contemplamos la ceremonia de la Guardia Real, que se lleva a cabo en el exterior y representa los relevos solemnes que se hacían en tiempos de los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII.

Al lado del Palacio Real se erige la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, un edificio verdaderamente impresionante que data del siglo XIX. Entre sus esculturas se encuentra una bellísima representación de Nuestra Señora de la Gracia Mística; el altar mayor con la imagen de la Virgen y el Niño es una maravilla sobrecogedora, de la que trata de dar cuenta la fotografía. Desde el templo caminamos hacia la Puerta del Sol y nos topamos con la estatua del Quijote y Sancho Panza en plaza Cervantes, en la que se ha instalado un colorido mercadillo.

Un almuerzo rápido en el espacio gourmet ubicado en el noveno piso de El Corte Inglés desde el que se puede apreciar una soberana vista de la ciudad, para luego seguir paseando por las calles de la ciudad. Y volvemos a admirar la Puerta de Alcalá y a contemplar la Cibeles y a perdernos por el trajín de la Gran Vía, como aquella mujer que dejó a Joaquín Sabina habitando en el olvido.

El Museo del Prado

El PradoEl Museo del Prado es un edificio señorial que alberga una fabulosa colección de obras de arte de distintos autores y épocas entre las que se incluyen más de doscientas esculturas clásicas italianas; como ejemplo, la fotografía furtiva reproduce el Diadúmeno de Policleto. Al fabuloso diseño interior hay que sumar el entorno externo, porque al Prado lo circundan el Jardín Botánico y el pulmón verde de la ciudad, el Parque de El Retiro.

Tres pisos para perder la noción del tiempo entre las maravillas de la pintura española, italiana y flamenca, en especial. La visita comienza en la planta baja con las obras de varios pintores, entre los que se destacan nada menos que el Greco, Murillo y Goya; de este último ambas Majas posan para la posteridad ante el pincel prodigioso del artista. Y recuerdo a la duquesa de Alba fallecida en estos días a quien Picasso imaginó pintar como una nueva Maja, cometido que no fue posible debido a la oposición de su esposo.

Entre los exponentes de la pintura italiana se destacan la obra de Rafael, la escuela veneciana con Tintoretto, Tiziano y el Veronés, y Caravaggio y Gentileschi. La pintura flamenca con Rubens, Van Dyck y Brueghel como principales representantes se adunan a algunas de las obras más importantes de El Bosco, entre las cuales La mesa de los pecados capitales y el tríptico El jardín de las delicias son las más impactantes.

Al salir ya es de noche y la magnífica Iglesia de los Jerónimos se encuentra iluminada, flanqueando al Prado con una luz que parece sobrenatural. Contemplamos un momento ambos edificios y luego caminamos en silencio; las palabras no alcanzan para describir la belleza concentrada en este magnífico rincón de la ciudad.

Parque de El Retiro

Palacio de CristalDestinamos nuestras últimas horas en Madrid a recorrer el Parque de El Retiro, enclave verde y mágico de la ciudad que invita a perderse entre sus senderos que deparan sorpresas: el Palacio de Velázquez, arquitecto que tuvo a su cargo erigir el edificio en el siglo XIX con motivo de la Exposición Nacional de Minería y el Palacio de Cristal, una construcción situada al costado del estanque donde patos y tortugas conviven en armonía rodeados del entorno natural.

Velázquez se encuentra cerrado, no así el Palacio de Cristal en el que Janet Cardiff y Georges Bures Miller exponen El hacedor de marionetas, instalación que invita a contemplar la escena que se atisba en la pequeña casa rodante situada en el medio del edificio con las puertas y ventanas entreabiertas. Una mujer durmiendo, una gran marioneta rodeada por otras pequeñas que la sobrevuelan como una fantasía onírica; los sonidos y efectos auditivos contribuyen a la atmósfera intrigante creada alrededor de la figura y disparan todo tipo de fantasías acerca de su significado.

Tomamos un café al pie del estanque custodiado por la estatua de Alfonso XII para contemplar en silencio una última imagen de El Retiro. Procuraremos guardar en las retinas este instante como tantos espacios de esta tradicional ciudad que Juan ha procurado captar en fotografías, como la que reproduce el Palacio de Cristal emplazado en este parque que enorgullece, con toda razón, a los madrileños.

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