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BerlinermauerMuro de protección o Muro de la vergüenza, desde agosto de 1961 hasta el 9  de noviembre de 1989 la ciudad de Berlín dividida en dos fue testigo de interpretaciones diversas acerca de su cometido: para el gobierno del este suponía una protección del pensamiento fascista, para el oeste era el emblema de la intolerancia y el autoritarismo soviéticos.

En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961 se levantó la alambrada de 45 kilómetros de alto y 155 de largo, salvo una pequeña parte que fue terminada en el curso del día 13 fuertemente custodiada por la policía soviética. Tenía por objeto evitar la migración de la población oriental hastiada de una economía en crisis y del modo de vida propuesto por el comunismo. Con el correr de los días  se fue convirtiendo en una pared de hormigón que obligó al desalojo compulsivo de las familias cuyas viviendas se encontraban en el lugar elegido.

Cables de acero en el interior, superficie semiesférica en la parte superior que impedía sostenerse por si alguien lograba trepar sin ser visto, alarmas, foso, torres de vigilancia, patrullaje militar; todas las medidas ideadas por el gobierno oriental no lograron impedir que más de 5000 personas intentaran el cruce, 3000 fueran detenidas y más de 100 murieran en el intento. En el año 1989 Austria y Hungría abrieron sus fronteras y ante las manifestaciones populares en Alexanderplatz el gobierno oriental anunció que el paso hacia occidente estaba permitido.

Tuvieron que pasar 28 años después de la separación forzosa sostenida por el autoritarismo de oriente y por los motivos políticos que prevalecen sobre los humanos en occidente, para que familiares y amigos pudieran reunirse nuevamente. Miles de personas se volcaron hacia la pared y comenzó un éxodo masivo entre desgarradoras escenas de llanto; durante esos años, hubo quienes se casaron con los soldados por testigos para que sus parientes pudieran presenciar el matrimonio y quienes llevaron a sus pequeños nacidos en uno u otro lado a esa frontera absurda para que sus familiares los conocieran.

La ciudad de Berlín ha logrado reparar con una arquitectura admirable las huellas físicas del gigante de hormigón; las otras, las que han quedado en cada una de sus víctimas, no pueden ser reparadas. Después del Muro los trozos materiales de la pared se exhiben en East Side Gallery; el sufrimiento y el dolor derivados de su construcción han quedado plasmados, como un bloque, en el alma de la humanidad.

La fotografía ha sido obtenida de Wikipedia.

En la Modelo

ModeloLos traslados cortos por motivos laborales pueden asumirse de manera positiva o como un incordio insoslayable, como la mayoría de los sucesos de nuestra vida. Adoptar una actitud flexible y disfrutar ahorra energía, ergo, conviene fluir con la situación si no es posible evitarla.

La ciudad de La Plata, a la que arribamos con Vero y Fede el lunes entrada la tarde dado que el martes nos aguardaba una larga jornada de trabajo y el consiguiente retorno, suele ser calurosa y húmeda en esta época del año. Y esta condición diurna redunda en noches templadas y calmas, sin viento que agite los tilos en flor cuya fragancia se despliega generosamente.

Para los nacionales y extranjeros que arriban a la ciudad, la Cervecería Modelo es un clásico que ha pasado los cien años, conserva la ambientación original y se caracteriza por cerveza tirada, panificación propia y 150 platos para elegir y compartir dada la magnitud de las porciones. Pese al cansancio del viaje y a la perspectiva del día siguiente, nos instalamos felices en una mesa junto a la ventana y dedicamos un par de horas a filosofar acerca de nuestras existencias.

Un paseo crepuscular, el olor de los tilos en el aire, la velada en la Modelo matizada con anécdotas y risas: el desasosiego transmutó en un gratificante recuerdo común para compartir pese a los previsibles 30 grados y a la jornada intensa del martes. Y es que el Universo, sin dudas, no vacila en aliarse con aquellos que se acoplan a sus designios.

La fotografía fue tomada por Fede, in situ.

El color camel

CamelReseñado como un color a partir del año 1916, el elegante camel imita el tono del pelaje del camello y resulta tan discreto como cálido. Se convirtió en un referente en el mundo de la moda a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando la austeridad era la regla y la adopción del camel aportó un toque luminoso al negro conventual.

Presenta gradaciones según se trate de un tostado suave o un arena subido, pero en todos sus grados es fácil de combinar por su versatilidad. Con tonos tierra como chocolate, café o beige resulta un clásico; combinado con animal print aporta la cuota de sobriedad que resulta atinada para contrarrestar la agresividad del estampado.

Actualmente es considerado a la altura del negro por su carácter neutro y se puede acompañar con una amplia paleta de colores: borgoña, verde seco, rojo y azul se hermanan con el camel para lograr una combinación sofisticada. Un abrigo camel apaga el dorado, el ocre y el cobre y permite de esta manera lograr un atuendo elegante sin resultar excesivo.

Todas estas condiciones han producido una explosión de creatividad en los diseñadores y los accesorios como bolsos, cinturones, maletas y guantes reproducen una y otra vez el efecto tostado claro del camel en todas sus variantes. Como en cualquier ítem de moda, conviene invertir en clásicos que se puedan emplear varias temporadas: un abrigo, pantalones y una cartera de buena calidad son buenos ejemplos en ese sentido y podrán ser utilizados una y otra vez.

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