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Se presenta el misterio como aquello difícil de comprender o develar y se vincula en este sentido con lo arcano o desconocido; en cambio lo cotidiano se evidencia como habitual, aquello a lo que se accede en tanto corriente, conocido. Sin embargo si se considera al vivir, al hecho de estar vivo, como lo desconocido que ha de manifestarse a diario, se inicia el camino para develar parcialmente el misterio cotidiano.

El misterio es inversamente proporcional a las certezas que rigen la existencia, que se conciben en tanto pueda indicarse algún momento temporal para ubicarlas. Pero los pensamientos, sentimientos, acciones y hasta ciertos objetos futuros que se dan por ciertos, en tanto no se materializan, no existen más que en la concepción que de ellos tiene la mente y sólo constituyen una especie de seguridad ficticia, que adquiere consistencia aunque no se haya plasmado materialmente.

Al dejar de lado estas certezas presuntas, la vida se presenta como un interrogante acerca del quehacer diario y el ser humano se reconoce ciego ante el misterio cotidiano que algunas personas pueden identificar con lo Divino. Para acceder poco a poco a esta conexión es preciso abrir la puerta a la pluralidad de posibilidades que pueden desplegarse cotidianamente, al misterio de vivir  que aguarda ser develado.

Situarse en el umbral de esta puerta implica una elección consciente: para ingresar se requiere dejar de lado las ilusiones que tanto seducen y renunciar conscientemente a sus postulados. Y aceptar que el acceso al misterio, en tanto remite a lo Divino, en todos los casos será parcial e incompleto dada nuestra imperfecta condición humana.

Annabelle

AnnabellePrecuela del film de terror “El conjuro“, se ha estrenado en Argentina “Annabelle” en consonancia con la fecha que remite a Halloween, en la que tanto el cine como la televisión reeditan fórmulas terroríficas ya exploradas en épocas previas. No obstante, accedí a ambas ofertas y miré el día anterior “El conjuro” por TV a fin de ponernos con Paula en tema, ya que concurrimos a ver la película el sábado por la tarde.

“Annabelle” es una película que recrea el cine de los años ´70, prolífico en este género de la mano de clásicos como “El exorcista” o “El resplandor“, con el aditamento de los muñecos malignos que tanta fama trajo a “Chucky“. Sin embargo, la historia de “Annabelle” insinuada en “El conjuro” se presenta como verdadera y fue una de las investigaciones más importantes de los parapsicólogos Ed y Lorraine Warren, especialistas en fenómenos paranormales.

John y Mía están felizmente casados, son católicos practicantes y esperan un hijo en los próximos meses; él encuentra para su esposa coleccionista de muñecas un  ejemplar vintage vestido de novia, que se distingue por su tamaño y la expresividad de su rostro. Extraños eventos se suceden a partir de su llegada: una pareja integrante de una secta presuntamente vinculada a Charles Manson ataca el vecindario y con la muerte de la mujer una entidad demoníaca utiliza a la muñeca como portal para habitar este mundo y apoderarse de almas humanas.

A diferencia de “El conjuro”, película cuyos efectos, actuación y guión resultan interesantes y muy bien logrados pese al trillado tema (familia que habita casa nueva apartada donde se suceden extraños fenómenos y la consiguiente posesión), “Annabelle” tiene pocas escenas para destacar que se diluyen entre los diálogos del matrimonio y las inverosímiles dilaciones de la joven madre, quien pareciera tener que llegar a enfrentarse al mismísimo Satanás para tomar alguna decisión coherente.

Tal vez se deba a la presentación como hecho real lo que ha llevado al director a prescindir en este caso de una dinámica más ágil; lo cierto es que me ha parecido un muy buen film de terror “El conjuro”, en tanto que “Annabelle” es la clásica película para adolescentes amantes del género. Actualmente la muñeca original se encuentra encerrada bajo llave en el Museo de lo Oculto de los Warren, y su aspecto inofensivo de juguete de trapo dista bastante del prototipo similar a Chucky elegido para la película.

La fotografía corresponde a la imagen publicitaria del film.

La centuria del brassiere

BrassierMary Phelps Jacob estrenaba vestido esa noche pero la desvelaba el tema del corsé, esa prenda creada para modelar el cuerpo femenino a fuerza de elevar el busto y estrechar la cintura hasta límites rayanos con la tortura. Mary se limitó a atar dos pañuelos y enlazarlos con una cinta rosa para cubrir los senos, logrando lucir elegante sin dejar de lado la comodidad.

Sin demasiada conciencia de la importancia de su creación la patentó el día 3 de noviembre de 1914: había nacido el brassiere, corpiño, soutien o sujetador. Tiempo más tarde vendió la patente a Warner Corset Company por la exigua suma de 1.500 dólares; quince años después, la compañía había facturado 16 millones de la misma moneda.

Victoria´s Secret ha conmemorado los cien años de la icónica prenda interior con dos modelos diseñados por la firma libanesa de joyería Mouawad, los Fantasy Bra bordados con zafiros, rubíes y brillantes que demandaron casi dos mil horas para su elaboración, cada uno con un costo aproximado de un millón de dólares. Más allá de fastuosidades sin utilidad manifiesta, lo cierto es que cabe agradecer la perspicacia de Mary Phelps Jacob, quien marcó un hito al liberarnos a las mujeres del reinado tortuoso del corsé.

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