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FacundoHay momentos que se cristalizan y se recuerdan prístinos, detallados, como si el transcurso de los años no difuminara sus contornos. Uno de esos instantes en mi vida es aquel en el que ví a mi hijo por primera vez, color morado luego de tanto trabajo conjunto para llegar al mundo, abundante pelo oscuro y los ojos abiertos azul profundo, que mutarían a verdes con el transcurso del tiempo.

Este recuerdo resulta coincidente en su trascendencia para la mayoría de las mujeres y el primer año de vida marca un hito en la relación materno-filial, porque los momentos en los que el hijo depende pura y exclusivamente del alimento, el calor y el amor de su madre se van diluyendo a medida que crece, se independiza y comienza a trazar su propio camino. Cada festejo de cumpleaños añade un nuevo eslabón en ese sentido, pero el significado pleno se torna evidente cuando nos encontramos con otro adulto con mirada, pensamientos y opiniones propias.

Porque mientras se producen el crecimiento y la evolución de nuestros hijos, cada año que pasa nos encuentra preparando festejos diferentes: en el pelotero cuando van al  jardín de infantes, en salones de juegos cuando son más grandes, en horas nocturnas en la adolescencia…hasta que llega un año en el que la organización corre por cuenta y orden del involucrado, cuyas decisiones deben respetarse en tanto ser adulto.

Este año, más allá de las múltiples reuniones con sus amigos que ocuparon dos días, fuimos a almorzar con nuestro hijo para agasajarlo. Mientras esperábamos a Juan que llegó un rato más tarde por motivos laborales, mantuvimos una conversación centrada en el trabajo de cada uno, las perspectivas para lo que resta del año, el momento sociopolítico del país y un viaje próximo que está comenzando a delinear.

El vínculo con los hijos contiene en sí mismo el germen de nuestra propia evolución: somos sostén y guía durante un tiempo, después hay que soltar y dejar ir. Aún con la nostalgia de aquellos momentos en que se nutrían de nuestro cuerpo, la certeza de saber que contamos con un adulto en la familia confiable y amoroso trae consigo una profunda alegría, por haber contribuído a formar una buena persona.

Feliz cumpleaños, hijo queridísimo.

De blogs y premios undécimo

Black WolfEl número once transgrede al décimo, que es el de la ley y los preceptos. Desde el muy interesante  Historia, Aztecas, Mitos, Calendario, Antropología han nominado a este blog al premio Black Wolf Blogger Award, undécimo adjudicado a este espacio virtual que agradezco con todo mi corazón.

Ahora debo cumplir con los postulados de la distinción, ésto es, publicar el logotipo del premio, nominar a su vez a quince blogs de WordPress y notificarlos en sus respectivos espacios virtuales. Aquí van los nominados esta vez:

1) Soñadores del zulú: relatos propios y originales.

2) Una mirada b: sentimientos y dibujos desde el corazón.

3) Arqueología libre: una interesante propuesta acerca de los hallazgos arqueológicos.

4) Redalmados: psicología y educación matizadas con curiosidades y arte.

5) Literariedad: apuntes de peatón sobre literatura, poesía y la vida.

6) El rincón de Estibabalia: un rincón para conectarse con buenos momentos.

7) Vadana 33: dedicado a las mujeres y su mundo.

8) Julia Ojidos: un espacio impregnado del amor por los libros.

9) Daniel Pátaro: fotografías con mensaje y contenido.

10) Árbol de tierras salvajes: preguntas y respuestas comunes a todos.

11) Caperucitas de asfalto: fotografías, relatos y noticias.

12) Siempre moda: la mirada de su autora sobre el mundo de la moda.

13) Triple Apolonia: actualidad, análisis y diversas temáticas.

14) Té, chocolate y café: aromas y pensamientos para reflexionar.

15) Desde el alma para la vida: una invitación a compartir el viaje cósmico personal.

Gracias a todos por sus aportes a la blogósfera.

Relaciones complejas

la fotoNoche de viernes en casa de Marcela, remanso para una semana compleja y buen momento para una picada, vino español Rioja y mousse de chocolate elaborado por las manos privilegiadas de Ale, con licor de frutilla a la crema para acompañar. Y con el avance de la noche, nos encontramos conversando respecto de los eventos que marca el calendario y conllevan la celebración de reuniones familiares.

Hay fechas, coincidimos, que resultan complicadas en su diagrama porque obligan a conciliar intereses y visiones diferentes y a compartir con la familia propia y la ensamblada, adicional de cada relación de pareja. Pese a que se trata en definitiva de unas horas, lo cierto es que hay lapsos de tiempo que se nos antojan eternos y los resistimos con todos los argumentos posibles.

Y aunque las experiencias previas en relación a los momentos compartidos no hayan sido demasiado amables, la disyuntiva de hierro se presenta implacable: concurrir con la perspectiva prevista del paso lento de las horas, o bien administrar ese tiempo en aquello que nos agrade con el riesgo de herir susceptibilidades cercanas.

No llegamos a una conclusión homogénea. Con Apreciable coincidimos en que lo primordial es ser fiel a lo que se siente y proceder en consecuencia; después de todo, al único santuario que debe rendirse tributo es al que se erige en el interior de cada uno.

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