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LechuzasLos mayas dividieron la bóveda celeste en trece partes, a cada una de las cuales le corresponde una luna, cuyo efecto se extiende durante veintiocho días. Como el año maya comienza el 26 de julio, a partir de esta fecha cada veintiocho días una nueva luna ejercerá su influencia; el 18 de octubre comienza la luna de la lechuza, signada por las características peculiares de esta ave rapaz nocturna.

La lechuza ha sido asociada tanto al misterio y a las brujas como a la protección y a la sabiduría; era el ave de Palas Atenea, la diosa griega representante del saber y de las artes; en algunos países de Asia se las consideraba criaturas vigilantes que alejaban a las enfermedades por sus poderes curativos. Los indios americanos las veneraban por  acompañar a las almas  en el pasaje intermedio entre la vida y la muerte, en tanto que para los mayas encarnaban  la sabiduría espiritual, el conocimiento profundo que proviene de la intuición.

La creatividad innata que nos es propia se encuentra constreñida por estructuras y mandatos externos que, como sedimentos incrustados, la comprimen y condicionan nuestra evolución; la forma de liberarnos de estos hábitos nocivos es dirigirnos hacia el interior de nosotros mismos para identificar su influencia y dejarlos ir. Silenciosa, intuitiva, alerta, cultora del silencio, la lechuza nos enseña a dar forma a las ideas que provienen del ser profundo a través de la quietud y la introspección, para procurar eliminar los condicionamientos que nos impiden evolucionar.

La luna de la lechuza inicia una época propicia para que emerjan los sueños premonitorios y las cuestiones subterráneas del inconsciente. Representa una energía de integración del mundo interno que aflora para dar lugar al ser original, consciente de su potencial y de las genuinas manifestaciones del espíritu cósmico que reside en cada uno de nosotros. Cualquier talismán con la imagen de la lechuza resulta propicio para conectar con las cualidades del ave de esta luna.

La elegancia del erizo

La Elegancia del ErizoLa segunda novela de la escritora Muriel Barbery fue publicada en el año 2006 y se convirtió en un best seller. El libro narra en primera persona la vida de Renée y de Paloma, portera e hija de familia acaudalada respectivamente, vinculadas por residir en el edificio sito en la elegante Nº 7 de la rue Grenelle y por la llegada de un nuevo habitante, el muy amable Kakuro Ozú.

La portera de aspecto gris es en realidad una mujer culta y brillante, autodidacta que ha trascendido una infancia de pobreza a través de la lectura, con especial predilección por la filosofía y los clásicos rusos. Claro que los vecinos del edificio sólo ven lo que Renée quiere que vean: un televisor encendido y modales hoscos que contrastan con la habitación cuya puerta permanece cerrada, en la que los libros se acumulan como símbolo de su enorme dimensión interior.

Paloma, extraordinariamente perspicaz e inteligente, hastiada del mundo en el que vive y desprecia por vacío e inconsistente, presentirá la verdadera naturaleza que se esconde tras el aspecto de Renée: por fuera cubierta de púas, para esconder un interior solitario y elegante. Su amor por Japón la acercará inmediatamente a Kakuro y juntos penetrarán en el mundo profundo de Renée, quien se constituye para Paloma en referente y ejemplo a seguir.

He disfrutado profundamente La elegancia del erizo, pese a que no pude resistir la curiosidad de ver la película que ha sido reseñada antes de concluirlo, anticipando el final. Una mezcla de sentimientos de angustia y esperanza, lágrimas en los ojos y agradecimiento hacia la autora fueron el corolario de su lectura: las apariencias engañan pero aguzar la mirada y reconocer la elegancia tras las púas es posible, aún en un mundo materialista donde la desesperación se impone a los momentos de belleza.

Higos en primavera

La PasionariaDesde el punto de vista botánico, el higo no es un fruto sino una infrutescencia, es decir, un conjunto de frutos, cubierto de piel fina y con pulpa carnosa e intensamente dulce. Los perfumes a base de higo se diferencian entre sí porque pueden estar basados en la nota sabrosa frutal o en la composición de la hoja de la higuera; la fragancia decantará hacia un aroma dulce o picante, según predomine uno u otra.

La llegada de la primavera abre las puertas a composiciones dulces y más etéreas, que perfumen pero no saturen el aire de manera invasora. La Pasionaria, empresa argentina cuyo lema es nada sin alegría, ha elegido el higo como una de sus aguas perfumadas gourmet, sumamente dulce sin ser empalagosa ya que se absorbe rápidamente en la piel.

Dirigidas a quienes tienen la manía de perfumar para modificar el exterior, las aguas de La Pasionaria son exquisitas e irresistibles; a la fragancia clásica han adunado el higo caramelizado, una nueva versión del aroma carnoso de esta infrutescencia.

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