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Plaza FranciaA comienzos del siglo XVIII los padres recoletos, pertenecientes a la orden de los franciscanos, fundaron en Santa María de los Buenos Aires un convento y una iglesia dedicada a Nuestra Señora del Pilar. En el siglo XIX la ciudad fue asolada por una epidemia de fiebre amarilla y las familias tradicionales se trasladaron a las proximidades del convento, debido a que el emplazamiento de la zona dificultaba la proliferación del foco infeccioso.

La aristocracia surgida por abolengo español y por las leguas de tierra conquistada erigió palacios de estilo francés y mansiones en el barrio, dotando a Recoleta del estilo que la caracteriza; hoy las edificaciones que subsistieron a las demoliciones conviven con los edificios, recicladas como hoteles de lujo y embajadas.

Recoleta ha conservado su allure y es una de las zonas favoritas de los turistas que visitan la capital de Argentina. El cementerio, edificación lindera de la iglesia, fue inaugurado en 1822 y diseñado por el arquitecto francés Prosper Catelin y constituye un paseo en sí mismo por la cantidad de esculturas que alberga; las tumbas de varios presidentes argentinos y de personajes históricos se encuentran en este espacio, siendo la de Eva Perón la más visitada por nacionales y extranjeros.

Museos, colegios tradicionales como los establecimientos educativos Carlos Pellegrini y Champagnat, facultades de Derecho y Medicina entre otras, centros culturales y la Biblioteca Nacional se encuentran entre sus calles. La oferta comercial y gastronómica es amplia y variada; desde los años ´70 se lleva a cabo en Plaza Francia los fines de semana una feria artesanal que comenzó con algunos exponentes del movimiento hippie en su época de esplendor.

Párrafo aparte merece el tradicional café-bar La Biela, un clásico de Buenos Aires que fuera centro de reunión de artistas, políticos y automovilistas, a los que debe su nombre: Juan Manuel Fangio, Froilán Gonzalez y Oscar “Aguilucho” Galvez se dejaban ver por allí. Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges inmortalizaron su presencia con las esculturas de ambos en la mesa situada frente a la entrada, fotografiada día a día por los turistas. Desde el año 2013, la figura sonriente del “Aguilucho” custodia durante el día la puerta de entrada de La Biela.

Antología fotográfica

Humberto RivasEn la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta se exhibe actualmente la muestra Antología fotográfica del artista argentino Humberto Rivas, radicado en España desde los años ´70, donde falleció en 2009. Integrante del mítico Instituto Di Tella, Rivas concebía a la fotografía como arte y se dedicó a los retratos y al paisaje, enmarcados en grises y negros diversos.

Más de 160 fotografías conforman esta exposición entre las que se encuentran algunas que no se habían exhibido en el país, por cortesía del Archivo Humberto Rivas, a cargo de la familia del artista con sede en Barcelona. Entre los retratos se puede ver a Jorge Luis Borges con su bastón, al crítico de arte Jorge Romero Brest y al mecenas checo-argentino Federico Klemm.

Los paisajes reflejan lugares abandonados, solitarios y melancólicos en diversos países, donde la cámara ha captado tanto espacios urbanos como escenarios campestres y bodegones. Finalmente, se pueden encontrar imágenes desgarradoras de ancianos que padecieron la Guerra Civil Española.

La fotografía, tomada por Juan, reproduce la obra de Rivas llamada “Luci” por el artista.

Visita a los Claustros

ClaustrosLa antigua construcción de los recoletos configura una de las obras arquitectónicas más antiguas y tradicionales del barrio; en el año 1936 adquiere el carácter de Basílica por decisión del Papa Pío XI y en 1942 fue declarada Monumento Histórico Nacional. La antigua huerta se emplazaba donde hoy se encuentra el cementerio, en tanto que el Centro Cultural ocupa el edificio del convento.

El templo es un hito histórico.-arquitectónico de Recoleta y conserva intactos los Claustros, un conjunto de galerías laterales que no han sido modificados y se abrieron al público en 1997. Hay visitas guiadas una vez al mes para recorrerlos y conocer algo más de este emplazamiento religioso, donde actualmente funciona un museo de arte sacro en sus tres niveles.

Allí se guardaban herramientas y se encontraban las celdas de los monjes antes de la construcción del convento. Hoy se pueden admirar óleos, manuscritos, tallas y vestiduras sacerdotales en el silencio del lugar; dalmáticas, capas pluviales y casullas se exhiben junto a platería y libros, en una colección valiosa que abarca desde el siglo XIV al XIX.

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