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Ricardo ArriagadaEntre los géneros pictóricos, un bodegón o naturaleza muerta es una obra de arte que representa objetos de la vida diaria que pueden ser tanto naturales como flores, frutas y plantas, o inanimados como libros, utensilios de cocina o de mesa, monedas; la nominación es meramente enunciativa en ambos casos. En la ciudad de Buenos Aires, se denominaba bodegón a los almacenes de barrio o pulperías que un día comenzaron a despachar bebidas, después a preparar un plato de comida casera producto de la fusión entre la cocina criolla y los sabores de las recetas de los inmigrantes y, con el tiempo, se convirtieron en restaurantes.

Pero los bodegones no perdieron su identidad histórica en cuanto a la pertenencia al barrio, la accesibilidad y abundancia de los platos y las particularidades de los clientes que los frecuentan, atendidos por sus dueños en un ambiente entre familiar y bohemio. Ir a comer a un bodegón es como sentarse  a la mesa en casa de amigos, más aún si hay algún artista local invitado que saludará a los comensales, agradeciendo personalmente a quienes han ido a disfrutar de su arte.

4Cuarenta es un bodegón que abrió sus puertas en las proximidades de la estación de ferrocarril, en un barrio típico de mi ciudad. Es pequeño y acogedor, se puede elegir entre las pizzas y una variedad de platos caseros que recita su dueña, acompañados con los vinos que se detallan en la pizarra. En 4Cuarenta hay artistas citadinos que amenizan las veladas, y el sábado Riki era el músico invitado a tal fin, con su espectáculo “Milonga de la milonga”.

Riki, quien ya ha sido presentado en este blog, es un entrañable amigo de muchos años, escritor, poeta y compositor musical cuyas creaciones que acompaña con la guitarra oscilan entre la filosofía de lo cotidiano y la melancolía del artista popular. Es también un brillante intérprete del género porteño: nadie canta tango como Riki. Pero en los últimos tiempos por convicción personal sólo interpreta obras de su autoría, salvo alguna ocasión especial como reuniones o cumpleaños de amigos.

Así que junto con mi querida Adriana y Tony fuimos a cenar a 4Cuarenta y a escuchar a Riki acompañado en esta oportunidad tanto por Guillermo, actor y director que recitó poemas con el rasguido de la guitarra de fondo, y por Cecilia, que entonó con su voz dulce algunas de las canciones de Riki.

El pequeño restaurante se llenó rapidamente y al rato los comensales nos apiñamos para que todos pudieran disfrutar de la velada, como si nos conociéramos de toda la vida. Mientras escuchaba a Riki conjuntamente con Juan, con nuestros amigos y con las personas con las que nos unimos en los sucesivos aplausos, no pude menos que recordar a Osmar Khayyam y agradecer el  instante: una copa de vino, música y un artista tan querido por mí en esa noche mágica de invierno en 4Cuarenta.

Mitos y futbol

Selección ArgentinaPese a haber nacido en un país que se paraliza por el balompié, ya sea por un partido doméstico entre equipos rivales o por cualquier Copa que ande dando vueltas, donde el Mundial más que una cuestión de deporte y negocios millonarios es un tema nacional, no soy futbolera ni fanática de equipo alguno. Con esposo e hijos devotos de Boca Juniors, los veintidos hombres corriendo detrás de un balón, al decir de Borges, no logran conmoverme.

Pero el Mundial es otra cosa, aún para aquellas personas que elegimos leer o escribir en lugar de seguir los derroteros de los colores del team favorito. En Argentina, Mundial es preparación en los lugares de trabajo para ver los partidos de la selección a como dé lugar, es merchandising de camisetas, gorros, bufandas por el mes invernal que nos corresponde, cotillón, dulces, banderas…todo se viste de color albiceleste y todo el país se encolumna detrás de los jugadores del momento.

A medida que transcurren los partidos y el resultado va eliminando a los equipos, el fervor mundialista se incrementa y casi no se habla de otro tema. Dejan de tener importancia los problemas políticos y las contingencias cotidianas; también se pierde de vista que en definitiva es una competencia que sirve como excusa para impulsar una organización multimillonaria con tintes poco claros y que, una vez otorgada la ansiada Copa del Mundo, las vidas de los países y de sus habitantes seguirán transcurriendo de acuerdo a las decisiones más o menos acertadas de sus gobiernos.

Lo cierto es que el domingo el país entero se vistió de Mundial y las reuniones familiares y de amigos se multiplicaron para ver el último partido en el que la Selección Argentina enfrentaba a los alemanes. Mis padres y mi hermana se instalaron en nuestro hogar para sufrir con el juego, mientras procuraban descubrir entre los miles de argentinos que se encontraban en el Fan Fest de Río de Janeiro la cabeza castaña de nuestro hijo, quien conjuntamente con ocho amigos viajó a seguir in situ a la selección.

El resultado es conocido y Argentina obtuvo el Subcampeonato, con la definición en el alargue de Alemania y el gol que marcó el fin del sueño. El silencio era una masa informe y todo el país acompañó la tristeza y la desazón del seleccionado argentino, pero la única verdad es la realidad: la Copa del Mundo se esfumó entre los dedos. Mientras observaba los rostros desconsolados del equipo y trataba de mitigar la desazón que se había instalado, tenía la absoluta certeza de que los jugadores iban a ser recibidos con alegría e incontables muestras de afecto, como sucedió.

Porque más allá del resultado lo cierto es lo evidente, y lo evidente es que esos hombres que entonaron de corazón el Himno Nacional Argentino, sobre todo el último verso que reza Oh juremos con gloria morir, pusieron garra y corazón en la cancha a la manera de los mirmidones: “nos vaciamos” fue la frase que utilizó Javier Mascherano para expresar que habían dado todo lo que tenían para dar. De ahí los homenajes y reconocimientos que continúan, para retribuir que simbólicamente murieran con gloria, honrando el compromiso contraído con todo el país.

Gracias a la Selección Argentina, por todo.

La fotografía ha sido tomada de la publicación del diario La Nación.

Muestreos perfumados

Avon - Kevingston - Narciso RodriguezLos frascos pequeños tipo muestra de perfumes son absolutamente cómodos para llevar en cualquier desplazamiento a otras tierras. Ya sea por los controles aéreos cada vez más estrictos respecto de tamaños, cantidad y volumen o para aliviar la carga de cualquier equipaje, procuro tener a mano algunos para que me acompañen en el periplo elegido.

En nuestro último viaje visitamos la Comarca y elegí tres pequeños ejemplares perfumados, que a su vez eran nuevas experiencias en el mundo de las fragancias: L´Eau for her de Narciso Rodriguez, el recientemente lanzado Femme de Avon y Kevingston, de la casa homónima;  a continuación y por orden de preferencia, mis impresiones al respecto.

L´Eau for her de Narciso Rodriguez es un magnífico eau de toilette que conserva la estructura de chipre y almizcle del eau de parfum For her. Presenta como notas base jazmín, flores de agua y ciclamen para centrarse en un corazón de lirio del valle y culminar en patchulí y almizcle blanco. Es un agua persistente absolutamente fresca y femenina y, pese a clasificarse como una línea olfativa chipre floral, no resulta en una sensación de saturación a despecho de las flores blancas que la componen.

Femme es la última fragancia de Avon de la familia floral-frutal con notas de salida de pomelo, ciruela y violeta, notas medias de jazmín y orquídeas y notas corazón de ámbar, durazno y almizcle. Pese a su presentación como perfume, he echado de menos la persistencia propia de las composiciones de tal naturaleza; en mi piel apenas si ha durado un par de horas con una estela leve y casi imperceptible. En cuanto a Kevingston es simplemente alcohol aromatizado y como tal se evapora en pocos minutos, con el típico aroma a golosina dulce que ha saturado el mercado en los últimos años.

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