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AlmaAlma tiene apenas nueve meses de vida, ojos enormes y nariz pequeña que recuerdan a Audrey Hepburn y a la expresión de bailarina de Lilly Collins en la publicidad de Lancôme. Alma nació en España pero al poco tiempo se trasladó con sus papás a residir en Argentina. La familia de su mamá estaba ansiosa por su llegada y fue recibida con enorme alegría; su papá español se está adaptando poco a poco a residir en este fluctuante país por amor a Alma y a su mamá argentina.

Alma es la sobrina y ahijada de Vero, artífice máxima del retorno de su hermana a la ciudad, quien se trasladó a Benalmádena para el nacimiento y tuvo a su cargo organizar el hogar donde se instalarían al volver al país, mientras las extrañaba desesperadamente hasta que se produjo el deseado arribo. Desde entonces, Alma ha crecido rodeada del amor de la familia de su madre, absolutamente embelesada con la belleza de la pequeña.

Alma debe haber sido una persona amorosa en vidas anteriores porque tiene un buen karma, ya que está rodeada de amor incondicional, cuenta con adultos responsables para acompañar su crianza y por las noches la aguarda el regazo tibio de su mamá para descansar acunada entre sus brazos: tres premisas que deberían ser patrimonio de la infancia de todo el planeta.

El sábado fue un día de celebración y de festejo, porque fue bautizada junto a otros pequeños y luego tuvo su fiesta con regalos, torta de bautismo presidida por un angelito y souvenirs para los invitados. En la iglesia, mientras recitaba el Ave María una vez que el sacerdote había puesto a los recién bautizados ante la Madre Divina, le pedí que los adultos seamos capaces de forjar un mundo en el que todos los niños puedan vivir seguros y queridos. Por Alma pequeña, y por todas las pequeñas almas que dependen de que asumamos nuestra responsabilidad al respecto, y que merecen crecer rodeadas de paz y de amor.

Kawabata, lo bello y lo triste

Lo Bello y lo TristeEra una tarde nublada ideal para deambular entre libros y tenía toda la intención de engrosar mi biblioteca con algun volumen nuevo de Murakami, aún temiendo no volver a sentir la emoción y el embeleso que me produjo 1Q84. Pero me dejé llevar por el consejo del amable librero de Fray Mocho y salí de la librería con otro autor japonés: Yasunari Kawabata.

Huérfano a los tres años, solitario por vocación, cineasta y lector voraz, fue el primer Premio Nobel de Literatura de la potencia oriental. La Academia Sueca destacó al concederle el galardón su don para la narración y su sensibilidad para volcar al lenguaje la esencia del ser japonés.

En “Lo bello y lo triste” los errores del pasado retornan para sumir a los protagonistas en una historia de pasión y venganza con el ritmo marcado por el tañido solemne de las campanas de los templos budistas; la atmósfera del libro está marcada por la melancolía pero a su vez subyace una densa carga sexual profunda y secreta.

Dicen que Kawabata, quien se suicidó luego de una depresión producida por la muerte de su amigo más querido, vivió dos intensos amores que lo inspiraron para las descripciones de los estados de ánimo, sentimientos y emociones de los personajes de sus libros. Mi impresión sobre “Lo bello y lo triste” es que es una historia íntima y cruel, con protagonistas profundamente infelices que se encaminan hacia un final trágico de manera casi elegante, sin hacer ningún movimiento tendiente a torcer un desenlace que presienten.

Lo he guardado en los estantes de la biblioteca y dejaré pasar un tiempo antes de ingresar en el mundo de Kawabata nuevamente: hay una oscuridad en este libro que me impulsa a tomar una gran bocanada de aire antes de reincidir con el autor, para decantar a su vez la melancolía que trasunta la historia.

Testeos, burbujas e hierbas

Espuma para BañoPinamar es una localidad balnearia de la provincia de Buenos Aires en la que me invitaron a dar una capacitación a fin del año pasado, y nos alojamos en el hotel Olimpia. Más allá de la comodidad en relación a la ubicación y a sus habitaciones relativamente confortables, la amplitud del cuarto de baño equipado con una gran bañera con hidromasaje así como los amenities con los que agasajan a sus huéspedes, merecen ser mencionados.

La espuma de baño Happy Hour, que no he vuelto a encontrar en ninguna perfumería, viene en prácticos envases que resultan más que suficientes para un baño de inmersión burbujeante y pleno de espuma, tan reconfortante luego de una larga jornada fuera del hogar; tiene una fresca fragancia que recuerda al olor del mar en el verano y se disuelve en un color celeste claro al sumergirse en el agua.

El jabón de la fotografía es de hierbas y la producción es de Panambí, el emprendimiento sito en el Paseo de la Cumbre en Sierra de los Padres. El objetivo de sus dueños es elaborar productos para el cuerpo artesanales y de calidad; también venden sahumerios que se caracterizan por su duración y por la variedad y fueron mis primeras adquisiciones en la pequeña tienda del circuito serrano. Con el tiempo me sedujo la calidad de los jabones, ya que son suaves y tienen fragancias persistentes; este jabón de hierbas me ha brindado duchas con el aroma del bosque, que resultan reconfortantes para comenzar el día laboral.

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