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Una tarde inclemente de principios de invierno y una afortunada partida a horario de la oficina. Es viernes, y me dirijo a Fray Mocho a adquirir nuevos libros que han de engrosar el estante de mi biblioteca para sumarse a los ejemplares que esperan su turno hacia mi mesa de luz; tengo la excusa perfecta para invertir dinero en ellos ya que debo investigar acerca de un tema nuevo.

Antes de arribar al mundo de los deseos compulsivos que significa la librería, recuerdo que Marcela ha mencionado algunos libros que le recomendaron en una de sus tantas actividades; la llamo para averiguar al respecto y pasarle el dato preciso en cuanto a disponibilidad y precios y acordamos reunirnos luego de mi excursión para tomar un café. Ale se incorpora también al enterarse del plan; tiene tiempo hasta que su hijito salga del jardín de infantes y así la tarde nos encuentra en la tradicional confitería Boston.

Después de solicitar al mozo nuestros respectivos pedidos, de examinar a conciencia los cuatro libros cuyo peso no me molestó cargar y de informar a Marcela respecto de sus próximas adquisiciones, procedimos con Ale a escucharla dilucidar un entrenamiento incluído en algunas técnicas de sanación para lograr conectarse con la niña interna: la elección de una muñeca que representa un hada para que acompañe en todas las actividades cotidianas durante un período de tiempo determinado.

Hay que elegir intuitivamente aquella que mejor encarne a quien lleva a cabo la terapia y sostener a conciencia la relación durante el tiempo indicado, como una manera de vivenciar nuevamente la infancia y de volver al aspecto lúdico que se pierde con la adultez; al mismo tiempo el ejercicio revincula con el rol de hija y con los recuerdos al respecto. Lejos de ser un juego irrelevante, la práctica tiene un enorme significado y despertará aspectos ocultos en el inconsciente que de otra manera probablemente no saldrían a la luz.

Luego de un intenso entrenamiento matutino de yoga en el que los acontecimientos diarios se van drenando hasta vaciar la mente con la intensidad de los ásanas y el estado de conciencia posterior, la posibilidad de conectar con la niña interna volvió una y otra vez a mi mente, ya que la profesora mencionó también, causalmente, la necesidad de confirmación que tenemos los seres humanos con la caricia, el abrazo y el sentir que son escuchados. A imagen y semejanza de los niños que fuímos y que aún continuamos siendo en algún lugar.

Lo que somos internamente se materializa en el plano exterior, y si encontramos en nuestro interior a ese ser amoroso y libre también drenaremos nuestras propias oscuridades: las consideraciones negativas hacia nosotros mismos producto de las creencias, traumas y situaciones dolorosas que todos, en mayor o menor medida, hemos vivido y que alojadas en el inconsciente nos impiden llevar una vida plena.

Ya sea que adoptemos por un tiempo a una muñeca para que nos lo recuerde o empleando la disciplina holística que cada uno elija, reflexionar acerca de mirar el mundo con ojos de niño significa conectarse con el chakra cardíaco, que es el que contiene la energía del amor y en el que nos enseñó a vibrar Jesús en su rol de maestro solar. No puedo menos que agradecer a Marcela y a mi profesora de yoga por haber impulsado con sus palabras estas reflexiones sobre la importancia de conectar con la niña interna, porque reconocerla es un camino que nos conduce a develar aspectos de nosotros mismos.

Otoño en color terracota

TerracotaEl término chino feng shui significa viento y agua, y es un sistema antiquísimo basado en la filosofía taoísta que utiliza los principios de la naturaleza para desarrollar pautas estéticas que se aplican en la vida cotidiana. Los colores, la ubicación de los objetos y la orientación del edificio a decorar con el chi o aliento vital como principio rector, son cuidadosamente estudiados para lograr un espacio que propicie la armonía y la prosperidad.

Para el feng shui, toda persona que se dedica a la comunicación debe incluir los tonos anaranjados en la decoración de su ámbito laboral, porque este color potencia y canaliza las relaciones humanas. Los colores durazno, salmón y terracota son favoritos en tal sentido porque derivan del naranja; el último tono proviene del italiano “terra cotta”, que significa “tierra cocida”, ya que hace referencia a la arcilla endurecida en el horno que produce este color y que resulta la base de los trabajos en cerámica.

El terracota es un color cálido naranja rojizo complejo, porque posee también destellos marrones. La combinación de un tono rojo cálido y un naranja frío da como resultado el terracota, pero debe cuidarse la intensidad porque si el naranja es muy vivo el tono no virará al marrón sino al rojizo. También puede obtenerse de la mixtura entre un marrón claro cálido con rojo; o de un rojo frío con un naranja cálido opaco.

El otoño y el terracota conforman un maridaje natural: el color de las hojas de los árboles al acumularse vira del amarillo al terracota en una sinfonía melancólica propia de la estación. Los tonos tierra se corresponden con este estado intermedio en el que la luz del sol comienza a ralear y el aire se vuelve fresco y ventoso, un preludio del invierno por venir. El otoño se vincula con la Luna y con la energía femenina de la Naturaleza que se prepara para retirarse y menguar, en un ciclo sin fin que se reitera una y otra vez.

Y para este otoño que nos circunda y envuelve, he elegido en el showroom de Susana el conjunto color terracota de musculosa y túnica con encaje, para emplear superpuestas o separadas con un palazzo de cintura alta color arena, zapatos abotinados y abrigo cálido en tonos marrones, o campera de cuero color miel, o bien un poncho de lana para envolverme en la noche fría y salir a cenar en compañía de amigas. Porque una charla íntima con una copa de vino reparadora de color rojo oscuro otoñal por medio al reparo de un lugar cálido, constituye un revival de las antiguas tradiciones matrísticas circulares a las que estamos retornando intuitivamente las mujeres.

Testeos capilares

DoveDove es un vocablo inglés que significa “paloma” y se vincula con la línea de productos de cuidado personal para piel y cabello de la multinacional Unilever. El primer jabón lanzado al mercado, clásico y blanco con un formato que recuerda al ave, data de 1955.

En sus campañas, Dove ha procurado alejarse de los estereotipos femeninos de cuerpos delgados y longilíneos, para enfocarse en una belleza que denominaron “real”, en referencia a la gran mayoría de las mujeres que no responden a los parámetros que suelen verse en las campañas de moda y desfiles de alta costura. El mensaje es positivo, por cuanto pone el acento en una mujer acorde con medidas y proporciones generales, en lugar de concentrarse en cuerpos cuya idealización ha generado controversia debido a la presión social que conlleva el modelo que postulan.

Varias son las líneas de Dove para el cuidado del cabello, en este caso he testeado Hair Therapy Shock de Keratina, pensado para revitalizar el pelo luego de un tratamiento de alisado. Se desarrolla en cuatro pasos siendo los dos primeros el shampoo y el acondicionador, que se complementan con máscara y keratina líquida. El conjunto Hair Therapy Shock de Keratina tiene como objeto reconstruir la fibra capilar y restaurar la keratina dañada por los agentes químicos. Sin perjuicio de que lo he usado sin haber martirizado el pelo con el alisado previo, no he notado con el empleo del shampoo y acondicionador un cambio notable. Si bien son productos untuosos y agradables para emplear, la diferencia en cuanto al beneficio en sí no resulta, en mi caso, para destacar.

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