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María RivoltaComo ya he narrado en alguna oportunidad, conoci a Marisa en el gimnasio de Susana hace varios años, cuando ambas entrenábamos con la mejor y más querida docente de educación física que he tenido desde que comencé a hacer deporte sistemáticamente, apenas concluído el colegio secundario. Cuando Susana decidió volver a su país natal sus alumnas más fieles nos habíamos hecho amigas, y continuamos con el vínculo de amistad entre nosotras y con nuestra profesora favorita.

Marisa cumplía años y esta vez decidió festejar con una reunión en su casa. Con ausencia justificada por parte de Moni I. debido a una contingencia familiar, todos los invitados dijimos presente y la acompañamos en su día; hasta recibió algunas sorpresas imprevistas, ya que concurrieron a saludarla su maestra más querida y una amiga de la infancia, vínculo que se remonta a las madres de ambas que también fueron amigas y compañeras de trabajo.

Son una prueba para nuestra tolerancia y adaptación las reuniones sociales en las que se entremezclan personas diferentes, que provienen de diversos ámbitos y momentos de la vida del organizador. Procuro concurrir a eventos de esta naturaleza con la mente abierta y el firme propósito de honrar la invitación, porque a veces nos topamos con personas con quienes no tenemos casi nada en común y sostener una conversación se torna complicado. Pero creo firmemente que estamos en este mundo para disfrutar en la medida de lo posible y ser felices, y con estas premisas por delante es más fácil encarar una reunión variopinta.

Lo cierto es que el festejo se extendió en el tiempo y pasada la medianoche una mesa dulce nos reunió alrededor de la torta de cumpleaños y otras exquisiteces: alfajores de maicena, tarta de frutillas y pequeños brownies fueron degustados con gran contento de los invitados, pese a la innegable dosis de calorías que cada porción representaba. Los gustos hay que procurárselos en vida, coincidimos sin culpa; una caminata o trote suave al día siguiente compensa los excesos que todo festejo conlleva y no demanda un excesivo esfuerzo del infractor.

María Rivolta fue, una vez más, el lugar donde elegí el regalo. Los originales collares con dijes esmaltados permiten elegir entre diversos colores y penden de una cadena de plata; no me equivoqué con la opción porque Marisa estaba encantada con el obsequio. Y me fui a dormir tarde, agradeciendo una vez más por haber compartido un momento de alegría y un motivo para celebrar, porque los festejos de cumpleaños son eventos en los que se honra a la vida que va transcurriendo.

El buen estilo de Max Azria

Bon ChicEn el año 1949 nació en Túnez Max Azria, quien se educó en Francia dedicándose al diseño de moda y logró abrir una tienda en el competitivo mundo de la codiciada París, cuna de la elegancia universal. En 1981 decidió probar suerte en Estados Unidos y se trasladó a Los Ángeles, donde finalmente se afincó en 1989 y la firma de ropa que lleva su nombre, BCBGMaxAzria, lo catapultó a la fama cuando las estrellas de Hollywood comenzaron a interesarse por sus originales creaciones.

La elección del nombre que caracteriza a la marca tiene que ver con la expresión “bon chic, bon genre”, que hace referencia a los atributos de la upper class parisina, en cuanto a  la excelencia de su educación y (en algunos casos) los ancestros aristocráticos, lo que se corresponde con una manera de vestir clásica pero con un toque audaz, que ha tratado de recrear Max Azria en sus colecciones.

Bon chic, bon genre podría traducirse como “buen estilo, buena actitud”, comprendiendo tanto el aspecto externo como interno del ser humano; encuentra su correspondencia en Estados Unidos con el término “preppy” así como en el Reino Unido con la expresión “sloane rangers”. En consonancia con el mensaje de su marca, Max Azria y su esposa Lubov diseñan prendas que conjugan la distinción europea con la practicidad americana. Y atento a esta época cíclica de crisis mundiales, en el año 2009 comenzó a colaborar con Carrefour en la marca TEX, lanzada por la empresa a fin de ofrecer ropa de bajo costo con diseños atractivos.

Como todo diseñador que se precie, Max Azria también incursionó en el mundo de los perfumes. Bon chic fue lanzado en el año 2012 y es el séptimo de los perfumes de este empresario de la moda. De famila olfativa floral-frutal, las notas de salida son mango, pera y frambuesa, con notas medias de violetas y flor de azahar y corazón de maderas y almizcle. En honor a la verdad he de señalar que esperaba más: no es una fragancia demasiado original ni se diferencia de los clásicos aromas dulces que han saturado el mercado en los últimos años, y tampoco su persistencia resulta notable.

La diminuta hada que tutela el frasco fue adquirida en Sitges, el pequeño y encantador pueblo de la costa catalana.

Nostalgias del medio del mundo

MakanaEl otoño ha llegado a la ciudad y con la estación intermedia los días húmedos e inclementes se sienten en las temperaturas bajas de la mañana y en el abrupto descenso térmico por las tardes. Es tiempo de ordenar armarios, guardar las prendas veraniegas hasta nuevo aviso y proteger la garganta de los primeros fríos.

En nuestra excursión a Gualaceo, el pueblo cercano a la hermosa ciudad ecuatoriana de Cuenca donde se encuentra “La casa de la makana“, conocimos el lugar mágico en el que Doña Anita rinde culto al saber de sus antepasados y continúa con la tradición artesanal de confeccionar el chal típico de la chola cuencana. Tal como consigné en el post escrito al respecto, el hilado, la coloración y la trama obedecen a técnicas de larga data, en las que los adelantos industiales no tienen cabida. Cada prenda es una pequeña obra de arte en sí misma y demanda varios días en el proceso de elaboración.

Las makanas son variadas en forma y tamaño: bufandas, cuellos, chales, mantillas, pashminas se despliegan en colores diversos e irrepetibles, porque al teñirse con tonalidades obtenidas de plantas y flores se asemejan pero no se reiteran. Pueden ser tejidas a mano si son piezas pequeñas, o bien en el telar de cintura empleado por los pueblos originarios y que sigue siendo el instrumento del que se valen Doña Anita y sus colaboradores.

Es casi imposible concurrir a los dominios de Doña Anita y permanecer incólume ante sus bellísimas creaciones; como corresponde sucumbí a la tentación y traje de recuerdo la makana en tonos rojizos y naturales, como ilustra la fotografía. El tejido tibio ha envuelto mi garganta en la destemplada mañana otoñal y me ha devuelto a la inolvidable excursión a Gualaceo y a la cordialidad y sencillez de Doña Anita, una genuina representante de la amabilidad ecuatoriana.

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