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Paula cumplía años en el curso de la semana entonces decidió celebrar el sábado, para evitar ausencias y horarios reducidos propios de las obligaciones diarias. En principio había decidido armar una reunión en mi casa, que ha sido lugar de referencia de festejos varios, pero luego contingencias familiares y complicaciones de último momento la llevaron a cambiar de idea. En definitiva, comenzó a buscar un sitio donde más allá de café y té, la pastelería y servicio se destacara por la calidad.

A fin de sortear reservas y horarios, luego de repasar una lista de confiterías elegimos Nautical por encontrarse frente al mar, por la variedad de su carta y por su amplitud; el pronóstico de lluvia perpetua para ese día la tornaba propicia también por la ubicación cercana. En definitiva, hacia allá nos dirigimos a las seis de la tarde, reencontrándome con amigas de Paula que hacía tiempo que no veía así como con algunos integrantes de la familia.

La tarde se fue muy rápido entre alegres conversaciones y anécdotas cotidianas; algunas semblanzas ecuatorianas incluyeron la búsqueda del obsequio que había elegido para Paula, quien no se caracteriza por resultar una homenajeada fácil en ese sentido: un original reloj adquirido en un puesto en el mercado de Otavalo con piedras incrustadas formando frutas y flores de varios colores, trasladado con los cuidados del caso, fue recibido y aprobado por Paula con mi consiguiente alivio. La parafernalia gastronómica comenzó con lemon pie, brownie, medialunas con jamón y queso y sandwiches tostados acompañados con bebidas y pociones; la extensión de la reunión determinó una segunda ronda, esta vez sólo de líquidos para apagar la sed provocada por la intensidad de la conversación.

Llegó la noche y quedábamos cuatro mujeres, alguna propuso ir a comer pizza y nos trasladamos a Valentina a seguir celebrando, esta vez con un brindis con cerveza y variedades de mozzarella con hongos y con morrones, mientras las anécdotas de otros años arrancaban carcajadas alegres de todas. Los matrimonios celebrados y sus contingencias, los divorcios que en su momento fueron dolorosos y ahora devienen en anécdotas graciosas, las relaciones familiares fundantes y la necesidad de poner límites a progenitores que no asumen el transcurso del tiempo; los temas se sucedieron uno tras otro y las horas siguieron corriendo sin darnos cuenta.

Finalmente el momento de marcharnos nos encontró contentas y con promesas de volver a reunirnos. Mientras el remise me trasladaba a mi hogar me sentí feliz por haber compartido con otras personas varias horas de un sábado inclemente, porque pese al mal tiempo el buen humor fue la característica en el festejo del cumpleaños de mi querida hermana menor.

Gatos que son joyas

GatosConocida es la devoción de los antiguos egipcios, una cultura misteriosa y mágica cuyos arcanos secretos han sido develados en las construcciones piramidales, por esa raza de felinos domésticos a los que somos tan afectas algunas personas. Lo cierto es que el comienzo del culto a los gatos se ubica allá por el año 2900 A.C. y llegó a un punto tal que una de las deidades más importantes del panteón egipcio era Bastet, la diosa gata.

Protectora del hogar y de los nacimientos, encarnación de la alegría y representada con la compañía de un instrumento musical dada su afición a las bellas melodías, también era su tarea mantener alejados a los malos espíritus. Pero pese a su buen carácter y natural inclinación a las artes, el enfado de Bastet tornaba en furia salvaje su armonía, desplegando su rabia y asumiendo la forma de una leona color verde con las garras prestas para atacar.

La ciudad de Bubastis fue dedicada al culto a esta diosa, en ella se encontró un cementerio con miles de gatos momificados. Como corresponde a toda gran deidad, en la ciudad había un oráculo dedicado a Bastet, cuyo carácter solar creador y poderoso devino en lunar luego de la identificación que hicieran los griegos con Artemisa, diosa de la caza y de la luna y protectora de los animales. Artemisa era una de las diosas vírgenes por pertenecerse a sí misma, término que luego fue empleado por el patriarcado para aludir al estado de las mujeres que no habían tenido amante, modificando radicalmente la concepción matrística del vocablo.

Mi familia, ensamblada entre humanos y gatunos en proporciones idénticas, cuenta con tres ejemplares felinos que llegaron en diversas etapas, como los ornamentos registrados por la fotografía. El dije combinado fue un regalo que me hice años atrás, dado su parecido con nuestra gata más grande, la única en nuestra vida en ese momento. En el año 2010, Juan adquirió en el londinense Museo Británico el colgante con la imagen felina, una edición especial en homenaje al año egipcio que me fue otorgado a su regreso; en tanto que el pequeño y brillante gatito de ojos negros fue un obsequio navideño de Susana, la dueña del show room más refinado de la ciudad.

A imagen y semejanza de los egipcios, nuestros felinos son queridos y cuidados; ellos ronronean felices cuando llegamos, velan por nosotros si estamos enfermos y disuelven la vibración negativa que ocasionalmente se filtra en nuestro hogar, devenido en santuario familiar de seres humanos y gatunos que estos últimos resguardan amorosamente, con la energía de transmutación propia de su poderosa raza.

Testeos mínimos

NaturaLos tamaños pequeños o muestras de perfumes y cremas son ideales para los viajes. Las nuevas disposiciones aéreas sobre traslados de aerosoles y líquidos, que no pueden superar unos pocos mililitros ni exceder de un peso determinado, convierten a los envases mini en aliados para esas horas intermedias en el aire y para superar los cada vez más rígidos controles aeroportuarios. En esta ocasión he llevado conmigo las muestras que han quedado plasmadas en la fotografía; los tres productos fueron testeados por vez primera, dado que no los había utilizado con anterioridad.

El perfume Fleurs es de origen nacional y pertenece a la marca Petit Amour, de la que no tenía ninguna referencia. He de reconocer que quedé agradablemente sorprendida, puesto que pese a ser un eau de toilette tuvo una persistencia relativamente buena. Las notas de salida son frutales, con notable preeminencia del olor a azahar, corazón de jazmín y fondo ambarado. Claro que los perfumes dependen siempre de la recepción de cada piel, pero diría que para un empleo diario y sin estridencia, podría ser adecuado.

Las otras muestras corresponden a la marca Natura, originaria de Brasil. Tengo una debilidad especial por la línea Ekos y en este caso la crema contenida en el sobre estaba inspirada en el maracuyá, ese fruto fragante y dulce pleno de semillas que Natura ha sabido concentrar en esta riquísima crema hidratante, pendiente para incorporar cuando llegue el momento de reponer productos para el cuerpo.

En cuanto a la fragancia es la número 1 de la línea Humor, que aunque me había gustado al sentirla en otras personas, en mi piel la combinación de pera con otras frutas no terminó de resultar ni en la persistencia ni en el aroma demasiado empalagoso. No obstante, todo perfume cambia con las condiciones climáticas y tal vez el haberlo testeado cuando estaba en la Amazonía, con el clima tan cálido y húmedo, haya cambiado la percepción al respecto dada la diferencia tan notable.

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