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Sta. María NovellaLa Officina Profumo-Farmacéutica di Santa María Novella está situada en la Vía della Scala 16 de la soberana ciudad de Florencia, próxima a la plaza homónima, y forma parte del convento-iglesia del mismo nombre. Ostenta linaje propio: es la farmacia más antigua de Europa ya que fue fundada por los frailes dominicos en el año 1221, quienes a poco de establecerse en ese bello enclave italiano comenzaron a cultivar sus propias hierbas y plantas, a fin de abastecer a la enfermería del convento con los medicamentos naturales que elaboraban.

El Duque de Toscana concedió a la Antica Farmacia el título de Botica de su Alteza Real en 1612 dada la calidad de sus productos; no era para menos, en el año 1533 Catalina de Médici estaba pronta a contraer enlace con el rey de Francia y los frailes crearon para la ocasión el Acqua della Regina, la primera de las aguas de colonia de la historia. Se harían famosas recién en 1725, cuando Giovanni María Farina las comenzara a elaborar en la ciudad homónima, a la que homenajeó con su nombre en agradecimiento al lugar en el que se había establecido junto a su hermano.

Actualmente, el edificio de la Officina Profumo-Farmacéutica di Santa María Novella es en sí mismo una maravilla arquitectónica y artística, y se encuentra bajo la administración de la familia Stefani, descendientes del último fraile director. Cruzar sus puertas significa introducirse en un universo de fragancias, pócimas, cosmética y cerería únicos, elaborados con recetas y fórmulas magistrales que se remontan a siglos atrás. Recuerdo haber recorrido con Juan casi sin respirar sus salones, impecables y decorados con un gusto exquisito.

Apreciable estuvo en Florencia con sus hijos (quiénes soportaron estoicamente su visita a S.M.N. por mi sugerencia),  se detuvo en cada sala, formuló todas las preguntas que pudo a la amable vendedora y adquirió para mí los “pasticche”,  elaborados con la fórmula de la “antiche preparazioni” de Fra´Angiolo Marchissi que data de 1614. A base de menta peperina, menta dulce, hierbas cultivadas de S.M.N. y canela de Ceylan, con propiedades digestivas y refrescantes, estas artesanales pastillas son un producto señorial de un sitio con historia.

La fotografía incluye collar de diseño veneciano y estampita que replica la imagen de María in Trono, mosaico del siglo XII que se encuentra en la Basílica de Santa María in Trastevere, en Roma, con la oración a la Madre Divina en el dorso. Presentes todos que debo a la generosidad de mi querida amiga Apre, de vuelta en casa luego de su periplo italiano.

Quito a primera vista

QuitoEs media tarde y llovizna cuando finalmente descendemos del avión que nos llevó hasta el aeropuerto Mariscal Sucre; después de la escala en Guayaquil, con 30 grados de temperatura, se agradece el clima fresco y nublado de San Francisco de Quito. El aeropuerto es grande y muy moderno, cruzando un puente se accede al shopping de tres pisos que no visitamos porque nos urge llegar al hotel Reina Isabel para descansar, ya que hace veinte horas que estamos viajando.

Como en todos los lugares en que la población tiene ascendencia andina, la amabilidad es una cualidad a destacar entre los habitantes de esta ciudad. Buenas tardes, mis señores, nos saluda el chofer del automóvil, vamos a tardar más de una hora en llegar por el tránsito. Tengo la esperanza de que exagere, pero el hombre tiene oficio: el aeropuerto está a unos 40 kilómetros, hay que cruzar los suburbios plenos de gente, atravesar el cerro cortado al medio y, pese al buen estado de la carretera, hay tantos autos como personas y el atasco es inevitable.

Mientras lucho para no cerrar los ojos voy observando el camino: la ciudad es ordenada dentro del caos, no se ven asentamientos precarios y el parque automotor es nuevo. Nos vamos acercando al barrio La Mariscal, “la zona rosa” de Quito, donde se concentran bares, discotecas y restaurantes alrededor de la plaza Foch, centro de la vida nocturna que se encuentra a dos cuadras del hotel.

La primera intención es darnos una ducha y salir a caminar un rato, pero nos puede el cansancio y el confort de la suite; finalmente optamos por pedir servicio a la habitación y sumergirnos en el sueño reparador, no sin antes haber registrado Juan algunas imágenes nocturnas de los cerros y de la ciudad que estamos prontos a recorrer, y en la que pasaremos nuestra primera noche, agotados pero felices.

Estrenos para extremidades viajeras

MerrellEl último 14 de febrero, Juan me sorprendió con dos paquetes, uno de ellos de tamaño considerable del que no pude acertar su contenido. El más pequeño contenía el estuche para la tablet que había adquirido recientemente, el otro, un par de zapatillas Merrell, a propósito del viaje a Ecuador que ya estábamos planificando.

Merrell es una marca cuyo lema es “A CUALQUIER PARTE”, y alude a los fantásticos verbos “DESCUBRIR” y “EXPLORAR” en su presentación. La idea central que persigue es asociar los viajes de descubrimiento externo y la búsqueda del conocimiento de sí mismo, con los vínculos personales y la realización personal que enlaza a las personas que hacen de la vida al aire libre una manera de conectarse con su interior.

El mensaje es positivo y profundo, porque la capacidad de relación con la naturaleza no depende del lugar de nacimiento, de la edad o de la posición social, sino de la resignificación interna de la Madre Tierra como guía iluminadora, para restaurar nuestro yo personal mediante la reverencia ante la vida. Y si bien los viajes abren nuevos horizontes al permitir el contacto con geografías diversas que amplían la percepción de la grandeza de la Pachamama, cualquier lugar que permita sentarse un rato en silencio y contemplación cumple con ese cometido. En tal sentido, nuestra ciudad se encuentra bendecida por la cercanía del mar profundo y de las sierras de Tandilia.

Respecto del obsequio, la marca se caracteriza por ofrecer diseño cómodo, durabilidad y uso intensivo de sus productos, pensados para aquellas personas que los emplearán durante mucho tiempo. Para acompañar su estreno, he adquirido en Carrefour unas alegres medias con lunares de colores.

Ahora sólo resta empezar a caminar este bello país en el que nos encontramos, con la expectativa de comprobar que Merrell cumple lo que promete en cuanto al objeto en sí. Porque en lo que respecta a la filosofía que propone, resulta tarea propia del compromiso personal de cada uno.

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