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¿Qué harás hoy a la tarde?, me preguntó mi hijo por mensaje de texto al concluir su clase, cerca de las 17 horas. Tomaré un café y parto al curso con Silvia, le respondí, y vengo de reunirme con el grupo de estudio. Muy nerd lo tuyo, nos vemos a la noche, concluyó. Por consiguiente, luego de reírme con su respuesta, me dirigí más tarde hacia la casa de Silvia como cada miércoles por medio, dispuesta a sumergirme en la atmósfera sin tiempo de su sabiduría.

Hacia las 20,30 horas, cansada pero feliz, me despedí de mis compañeros de curso para encontrarme con una agradable sorpresa: Juan y nuestro hijo estaban esperándome dispuestos para ir a cenar. Pastas, coincidieron ambos, y así nos dirigimos a Nonna Raffaela, tradicional restaurant de la ciudad. Confieso que fue un placer absoluto ser atendidos por un mozo con oficio, y degustar el pan casero y la pizza pan acompañados de una entrada gentileza de la casa mientras aguardábamos los ñoquis y los sorrentinos, aunque Juan se decidió finalmente por unas costillas de cerdo a la riojana.

La conversación fluyó hacia las actividades de cada uno, las contingencias laborales y los preparativos para el próximo viaje; no faltaron anécdotas ni sonrisas, mientras las opiniones sobre diversos temas evidenciaban la cualidad netamente masculina de ambos en sus postulados frente a mi femenina disgresión. Más allá de coincidir o disentir, el camino para llegar a la misma conclusión difiere notablemente en su construcción, quizás porque la manera masculina y lineal de ver el mundo contrasta con la sinuosidad propia característica de lo femenino, resultando válidas y valiosas tanto una como la otra.

Y a propósito de ello, no pude evitar reflexionar una vez instalada cómodamente en mi hogar respecto del momento histórico en que nos toca vivir, en el que los patrones estereotipados respecto de lo masculino y lo femenino han sido puestos en crisis en buena hora; aún sin perder de vista que no se trata de una situación general sino incipiente, y que no impregna a todas las sociedades ni a todos los países. Históricamente, las normas de uso común para valorar la índole y las formas de manifestarse de hombres y mujeres no han sido neutrales, sino que se han basado íntegramente en la masculinidad, apareciendo lo masculino como lo objetivo, el tamaño patrón de todas las cosas.

En tal sentido, reconocer a aquellos que han sido pioneros en la construcción de nuevos paradigmas horizontales de relaciones humanas deviene justo y necesario. Georg Simmel fue uno de ellos, al desarrollar sus conclusiones respecto de lo femenino y lo masculino en la Revista de Occidente en el año 1923: si bien el hombre puede vivir y morir por una idea, sostuvo, esta idea se sitúa delante de él, necesita tenerla enfrente; en cambio la mujer se funde con la idea en sí, su esencia es una con la idea y de ésto hablamos con la expresión “instinto femenino”. Y este instinto, propio también de los artistas y de los poetas que lo han llamado numen o musas, integra la esencia creadora, que tiene acento femenino en cuanto a la unidad de idea y generación.

Me fui a dormir con una clara sensación de agradecimiento: en lo particular, por tener la posibilidad de pasar una tarde aprendiendo junto a otras personas y por la velada familiar que dio lugar a conversaciones e intercambios que nos enriquecen como familia. Y en lo general, porque el instinto propio de la condición de las mujeres contenga en sí la cualidad sagrada del genio creador, como nos señalara Georg Simmel hace casi un siglo atrás. Por si no nos bastaba con la voz del poeta al respecto.

Encantadoras y desacatadas

LottaSilvia Carlota Laffranconi (Lotta) es Licenciada en Educación y Magister en Literatura infantil, poeta y creadora de las Mujeres Desacatadas, una encantadora serie de imágenes femeninas tan tiernas como desopilantes, que tuve ocasión de contemplar gracias a la información con que cuenta Adriana respecto de todo evento cultural que se precie. Ello se debe a su amplia cultura, que la vincula con un sinfín de contactos en las redes sociales, así como a la curiosidad que la caracteriza.

Ambas nos dirigimos a la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que en este año dedicado al inolvidable Cortázar presenta en la Sala Alberto Bruzzone y en el Espacio Neruda la exposición “22 mujeres desacatadas: Arte, poesía y Tarot“, título del libro de Lotta que se encuentra en proceso de edición.

Las imágenes, una más bella que la otra, se exponen acompañadas por los poemas profundos y conmovedores de su autora, que describen el universo femenino desde su esencia y se perciben escritos con el alma y desde el corazón. También hay lugar para la sonrisa: el conventillo de Lotta es tan simpático como los “tipitos” que, ocultos a nuestros ojos, nos ayudan silenciosamente.

Para mitigar la ansiedad hasta tener el libro en nuestras manos, adquirimos las tarjetas que se encuentran a la venta en el interior de la Biblioteca; pueden contener en el dorso alguna de las poesías o bien renglones en blanco como la que he elegido para la fotografía, y en tal caso son una buena opción para acompañar un obsequio en lugar de las tradicionales. Porque en esta Era de Acuario que comienza, todas las mujeres merecemos ser acreedoras al título de desacatadas, y a una de las creaciones de Lotta, en consecuencia.

Grass: el aroma de la Madre Tierra

Love our PlanetLas fragancias orgánicas se caracterizan por la sensación de naturaleza cercana que produce su aspiración. No hay nada más agradable que vaporizar sobre las muñecas y el cuello un aroma que recuerda al verde del pasto, del bamboo, del jengibre. El año pasado me invitaron a dar una capacitación en el marco de un curso organizado por efectores de salud de la provincia de Buenos Aires al que accedí de buen grado, ya que sus organizadoras son mujeres con vocación de servicio y voluntad de superación permanente. Al concluir la jornada, me obsequiaron gentilmente el eau de toilette Grass de VZ.

Grass huele a la frescura del bamboo adunada a un dejo cítrico, así como al pasto húmedo después de la tormenta en una tarde de primavera. Tiene una suave reminiscencia de mandarina y un dejo alimonado insistente, posiblemente debido al sándalo y al ylang ylang que incluye en su composición, ya que la consistencia cremosa de este último le confiere persistencia pese a tratarse de un eau de toilette.

En consonancia, en casa tenía para testear Grass jabón en pasta, que había formado parte de un lote de obsequios de Apreciable para el día del amigo del año pasado. Basado en el jengibre y combinado con aceites naturales, su fragancia resulta también fresca y aromática; produce abundante espuma, no contiene parabenos ni ha sido testeado en animales. Un baño de frescura que nos conecta con la naturaleza y transforma la ducha cotidiana en un spa al aire libre.

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