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Marcela, Gisella & NiñosGisella arribó con Mauricio después de dar vueltas por el sur del país, demorarse en Mendoza recorriendo bodegas y hacer una escala previa en Tandil para adquirir productos típicos de la ciudad serrana; con el bagaje gastronómico cosechado organizaron una picada con la que fuimos agasajados en la casa familiar de nuestra querida Gis. Gisella, Marcela y yo somos amigas del alma desde muy jóvenes y hemos compartido momentos inolvidables hasta que nuestra Gis se casó y se fue a vivir a Brasil. Nuestra amistad siguió, las tres fuimos madres en la misma época de nuestras vidas y creamos una relación basada en la confianza y los años de afecto indisoluble.

Allí estuvimos las tres con nuestros hombres, en una alegre noche de anécdotas de viajes, análisis políticos sobre ambos países, futuras visitas a la tierra de Mauricio una vez pasado el próximo Mundial de fútbol y otros temas que fueron surgiendo; acompañados por vinos de excelente calidad matizados con la degustación de quesos y fiambres y el antipasto vegetariano que elaboró Gisella con sus propias manos.

Una característica que señala con acierto Juan del vínculo que nos une con Gis es que nunca paramos de hablar; es cierto, apenas nos encontramos la conversación fluye como si no hubieran transcurrido meses desde que nos vimos por última vez. Incluso recordamos para hilaridad de los presentes una visita nuestra a Ubatuba, en la que Gisella nos fue a buscar al aeropuerto de San Pablo y emprendimos las dos horas y media de viaje en auto hasta su casa. El camino es sinuoso, un bello paisaje que se despliega entre el morro y el mar; mientras ambas conversábamos adelante, Juan se mareó en el asiento trasero. Cuando estábamos por llegar, nos percatamos de que hacía rato que no hablaba, estaba pálido y su silencio obedecía al mareo que sentía: ninguna de las dos nos dimos cuenta de la situación, ni tampoco de que casi habíamos arribado a destino mientras charlábamos sin cesar.

Los próximos días la veremos con frecuencia hasta que sea el momento de despedirnos con abrazos, sonrisas y la frase que repite Gisella cada vez: “voy a llorar”. Pero las tres sabemos que habrá nuevos reencuentros y que seguiremos compartiendo las etapas que vienen en nuestras vidas, porque hemos forjado con el afecto, la confianza y los años un vínculo que se extiende más allá del tiempo y del espacio, sellando una fraternidad de carácter sagrado.

La fotografía, tomada por mí, refleja a Gisella y a Marcela con nuestros hijos hace algo así como veintidós años. Luciana no había llegado aún a la vida de Marcela, de ahí su ausencia.

Louise Hay y su vida excepcional

Louise L. HayHace varios años atrás nos trasladamos con Juan y nuestro hijo pequeño en esos tiempos, a pasar el mes de enero en la casa que sus tíos tenían en Sierra de los Padres. Fue ese verano que encontré en la biblioteca de la tía el libro de Louise HayUsted puede sanar su vida“: tenía en mis manos una pequeña joya, en la que la autora afirmaba que somos responsables de lo que nos sucede en la vida y que con nuestros pensamientos vamos creando nuestra manera de estar en el mundo. Lo que hoy resulta un postulado de la ciencia a partir de la física cuántica, Louise lo plasmó por primera vez en el año 1984; cuando la descubrí su libro ya había sido reeditado muchas veces y traducido a varios idiomas.

Fue mi primera aproximación a la lectura “new age” y un mundo enorme se abrió ante mí con la sintaxis simple y clara de Louise. Devoré el pequeño ejemplar y decidí comenzar a hacer los ejercicios que planteaba la autora; asimismo comencé a reconocer en mi cuerpo las dolencias que podían derivarse de sentimientos y emociones que no encontraban su cauce. Pero lo que me impresionó fue la manera en que Louise contaba su propia vida: los abusos físicos y sexuales que padeció cuando niña, los glamorosos años junto a su esposo preocupada únicamente por su aspecto físico y, finalmente, la curación del cáncer con las terapias holísticas y la práctica del perdón. Y su rotunda afirmación en cuanto a que la modificación de las creencias y los pensamientos negativos puede comenzar en cualquier etapa de la vida, de hecho, ella empezó con su trabajo después de los 40 años.

Mientras leía y releía los postulados básicos de la filosofía de vida de esta mujer maravillosa, era como si las fichas de un rompecabezas empezaran a acomodarse de a poco y comencé a vislumbrar el enorme poder del pensamiento creativo, la necesidad de dejar de lado la costumbre de juzgar con la propia vara y la importancia de soltar emociones negativas para que el cuerpo no se enferme. Semana tras semana practiqué las afirmaciones diarias: “toda experiencia es un éxito”, “los portales que llevan a la sabiduría y al conocimiento están siempre abiertos”, “no hay peligro en mirar hacia adentro”. Fue el principio de mi trabajo cotidiano y el puntapié inicial para comenzar a transitar el camino de un cambio de conciencia; he estudiado y practicado diversos modos de avanzar, pero Louise es una de las dos personas a las que le estoy profundamente agradecida. La otra, también mujer y ya mencionada, es Silvia, psicóloga y guía espiritual.

Con los años incorporé a mi biblioteca otros ejemplares firmados por Louise y el pasado febrero, leyendo el blog Despertares encontré un post acerca de una nueva publicación de Louise Hay, esta vez junto a Cheryl Richardson. Con el formato de una conversación entre amigas, es un verdadero taller a distancia respecto de tópicos tales como la manera de convertirse en creadores de una vida excepcional, la forma de comenzar el día que determina la manera de vivirlo y también de transitar la existencia en sí, la disolución de hábitos nocivos y la belleza de la sabiduría, encarnada en esta mujer excepcional que en el año 2016 cumplirá 90 años. Y que aún imparte conferencias para 3000 personas que la aplauden de pie.

Tú puedes crear una vida excepcional” es un libro que permite no sólo acceder a postulados muy útiles para despertar una nueva conciencia, sino también acompañar la evolución de esa maestra, quien con toda tranquilidad se explaya respecto de la paz con que aguarda el fin de su paso por este plano. Su experiencia ayudando en su tránsito a los enfermos de SIDA y su creencia en la reencarnación la impulsan a repetirse todos los días afiirmaciones como “…los ángeles están a tu alrededor…””…sea cual sea la forma en que decidas partir, será la perfecta para ti…” “…vas de camino a casa, como vamos todos…”. Para trabajar a conciencia y tratar de aproximarse a la vida excepcional de Louise Hay.

Estreno forzoso de cristales solares

Anteojos Maria RivoltaMe parecen necesarias las gafas para proteger los ojos del sol, sobre todo en verano, y como complemento de un atuendo. Hay modelos para todos los gustos y algunos se han vuelto objeto de culto, como los Ray Ban modelo aviador, los enormes anteojos estilo Jackie y los cat-eyes de Marilyn Monroe, similares a los que llevaba Victoria Ocampo.

Pero lo más importante, al decir de los oftalmólogos, es que el cristal sea de una calidad tal que sirva efectivamente para repeler los nocivos rayos solares, y en tal sentido probablemente la mentada calidad no sea directamente proporcional al modelo ni al precio elevado que hay que pagar por la firma de diseñador.

Había comprado unos anteojos modelo Timeless Affaire en el freeshop de Buquebus de la marca B+D, debido a sus cristales con protección UV 400 y al material liviano del armazón, por un lado; y al color chocolate y diseño hollywoodense de la línea, por otro. Si bien es cierto que el estuche era compacto y que no pesaban, espero que los rayos solares no hayan lastimado mi retina sin percatarme; porque las veleidades de Hollywood quedaron opacadas por la escasa duración del producto. Al primer año de empleo, la patilla izquierda se partió a la altura de la sien mientras las tenía puestas, como si las hubiera puesto en el filo de una puerta que se cierra de golpe.

Así, habiendo quedado desprovista de gafas en tonos tierra, recurrí a María Rivolta y adquirí las retratadas en la fotografía. También tenían en los cristales el mentado sello de protección UV y el modelo me gustó lo suficiente así como el color marrón rojizo. Aunque el estuche sea un modesto sobre de tela, durante este verano las he empleado, no he sentido irritación alguna en los ojos y, hasta ahora, ninguna parte del armazón ha explotado en las cercanías de mi rostro. Con ello quiero significar que, en definitiva, respecto de gafas, modelos y precios todo se vincula con el color del cristal con que se mire.

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