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pomelinaHubo en el año 1454 una dama llamada Pomelina Fregoso por matrimonio con el Dux de Génova, Pedro Fregoso, quien debido al deceso de su esposo llegó a ser Señora de Mónaco hasta su muerte en el año 1462. Posiblemente a esta antepasada deba la bella hija de la princesa Carolina su nombre completo, Charlotte Marie Pomeline.

También en los primeros años de la Edad Moderna otra dama proveniente de la familia Medici o Médicis (a la que pertenecieron los pontífices León X, Clemente VII y el sin par Lorenzo), hija de Julio de Médicis y de Isabel Nuñez de Villavicencio, contrajo enlace con Hernando Montes de Oca, de la ciudad de Mesina Sidonia. Su nombre era Pomelina de Médicis.

Estos serían los antecedentes históricos del nombre de la bella gatita, llegada a nuestra casa para integrar esta ensamblada familia el martes pasado. Nació el 23 de enero, su madre es una gata que no estaba bien de salud al momento del embarazo y la camada no sobrevivió, a excepción de Pomelina.

Pomelina tiene una manito torcida, debido a un tema congénito que trataremos que sobrelleve lo mejor posible. Pese a ello, corre, salta y juega por toda la casa en la que se instaló cómodamente ni bien la fuímos a buscar, previo pasar por el veterinario y comprarle comida acorde a su edad y condición.

No fue bien recibida por sus hermanos de raza: ambos la bufan rabiosos cuando se acerca para jugar, casi no comen desde que llegó y probablemente esperen que cumpla un período de tránsito y se vaya. Pero se irán acostumbrando: Pomelina llegó para quedarse.

Ella, mientras tanto, duerme sus largas siestas en los lugares más inverosímiles y, a los saltitos, trata de subir la escalera, cometido que aún no ha logrado dado su mínimo tamaño. Es acariciada con ternura cuando ronronea, la tenemos en brazos todo lo posible y la hemos presentado en las redes sociales mediante las publicaciones de Juan.

Nosotros vamos a cuidarla y a quererla mucho, a nuestra manera; ella, como sus hermanos, transmutará nuestra energía negativa, protegiéndonos en la forma que sabe hacerlo su raza. Porque todos los seres que crecen rodeados de amor lo receptan y multiplican hacia los demás y hacia el Universo.

Bienvenida a la familia, Pomelina.

Viernes en “Paso Obligado

Paso ObligadoHabía quedado pendiente con Caro una salida nocturna para tomar una copa de vino y seguir con nuestras disquisiciones filosóficas, y acordamos reunirnos la noche del viernes. Simultáneamente, Vero y Karina necesitaban un momento de relax respecto de la cotidianeidad de sus respectivos hogares, y también fijaron la noche del viernes a tal fin. Cuando me llamaron para que me integrara, en lugar de tres terminamos siendo cuatro, ya que fusionamos la convocatoria.

El lugar elegido fue Paso Obligado, en una noche inclemente de principios de invierno que no logró disuadirnos del compromiso asumido. Así nos encontramos ante una tabla de picadas y una botella de Uxmal Malbec, con más una bandeja de papas a la provenzal que atacamos sin culpa, dado el horario tardío por mi exclusiva responsabilidad: la clase de yoga termina a las 20.30 horas, eran casi las 10 de la noche cuando llegamos y todas estábamos famélicas.

Con el correr de las horas temas múltiples fueron rotando en la conversación: la convivencia entre familias ensambladas con hijos propios, ajenos y mascotas; la posibilidad de desarrollo y crecimiento en el trabajo si el entorno es hostil; los vínculos de origen y las relaciones con los padres: contingencias de la vida de cada una desarrolladas por momentos seriamente para reírnos acto seguido a carcajadas.

Otra botella de Uxmal y la hora de los postres inmortalizada por Karina en la fotografía, que tampoco nos produjo remordimiento alguno en cuanto al carácter pantagruélico de las elecciones: las frutillas con crema para Vero, los panqueques para Caro y la inverosímil copa de frutas y helados que compartimos con la fotógrafa.

Les traje la cuenta, vamos a cerrar, nos dijo la amable camarera que atendió nuestra mesa; eran más de la una de la mañana y estábamos solas en Paso Obligado. Nos despedimos con la promesa de repetir el encuentro, habiendo cumplido el cometido de relajarnos y disfrutar, para volver con una sonrisa al espacio cotidiano de nuestras vidas.

Piel y pelo limpios: testeos

LushEl año pasado, Apreciable estuvo en París buscando la reencarnación de Cortázar en cada rincón de la ciudad. Parece que el escritor más buen mozo de todos los tiempos no ha encarnado aún, y mientras tanto Apre se topó caminando por las calles de esta elegante metrópoli con la inauguración de un local de Karl Lagerfeld donde fue convidada con canapés y champagne, con las delicias de Diptyque y con la maravillosa tienda de Lush. Sus aventuras deberían ser volcadas en un libro por la protagonista; en ese interregno, mientras espero que algún día se decida a escribir, he testeado la deliciosa pastilla para el rostro de Lush que me fue obsequiada por mi querida amiga.

Los productos de Lush para la piel se utilizan en la cara calentando agua en un recipiente, volcando la pastilla y cuando se forma la espuma efervescente hay que cubrir la cabeza con una toalla para absorber sus propiedades. En el cuerpo, se emplean disolviendo la redonda bomba perfumada en una bañera con agua caliente, para disfrutar de un baño de inmersión sumergidas en el aroma fragante que se disemina por todo el cuarto.

Lamentablemente, Lush no está en el país, sí se encuentra en Chile en los principales shoppings. Y, si no hay posibilidad de viajar, Juan ha encontrado en la ciudad de La Plata un comercio que vende unas bombas similares, para paliar en parte nuestra necesidad de Lush hasta que accedamos a alguna de sus maravillosas tiendas.

El pequeño frasco de acondicionador resulta parte de los amenities del hotel Centro Naval, situado en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. A mí me gusta recordar los momentos que he pasado en este hotel porque todos se vinculan con mi amiga Susana: es el lugar donde pernocto antes de ir a tomar el Buquebus que me llevará a Uruguay.

Pese a que el desayuno se sirve recién a partir de las siete de la mañana, lo cual me impide disfrutarlo por los horarios de salida del barco; vuelvo una y otra vez al hotel por su ubicación: a media cuadra de Galerías Pacífico para recorrer ese edificio histórico, mirar sus soñadas vidrieras y tomar un café en el Centro Cultural Borges. A diez minutos se encuentra la terminal de Buquebus, las habitaciones son cómodas y el baño está equipado con agradables amenities, detalle que resulta importante en mi caso.

Entre estos obsequios del hotel, es para destacar el perfume del acondicionador, que se asemeja al de los productos de la marca estadounidense Clean: el aroma de la ropa recién lavada y secada al sol, del viento fresco, del agua del río. Un rotundo olor a limpio.

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