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Angel de la AnunciaciónEl 8 de marzo se ha establecido como Día Internacional de la Mujer: la fecha remite al año 1857, oportunidad en que un grupo de trabajadoras de la industria textil de Nueva York (“garment workers”) ganaron las calles con el objetivo de mejorar sus condiciones laborales. Fueron atacadas para lograr su dispersión por el poder de turno; reclamaban por sus salarios míseros y la inhumana explotación a la que eran sometidas.

El 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres marcharon nuevamente por las calles de Nueva York bajo el lema “Pan y rosas”: seguridad económica y calidad de vida. Exigían mejores salarios, derecho al sufragio y regulación del trabajo infantil. Tal vez no sabían que en 1791 una antepasada francesa de vanguardia, Olympe de Gouges, había reclamado para las mujeres una “Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana”. Como otras activistas francesas, Olympe habia combatido codo a codo con Robespierre por la revolución; éste decidió que  los reclamos eran impropios para su género y fue guillotinada.

En fin, coincido con Adriana en que no tengo claro que establecer un día de la mujer en el calendario sin contrapartida en relación al hombre, sea una manera de reparar injusticias históricas o en realidad contribuya a profundizar diferencias que persisten. ¿No hay un día del hombre porque el resto de los días del año son sus días? ¿O no se establece fecha alguna porque no hay hombres en la historia que hayan sido víctimas de abusos y excesos? Y como los ha habido, obviamente, ¿entonces no es injusto que no tengan su día para recordarlos? Fijar un día de la mujer, ¿constituye una más de las acciones afirmativas tendientes a equilibrar desigualdades fácticas y se eliminará cuando se logre el objetivo? Demasiadas preguntas y se han agotado los tiempos de la razón en esta nueva era que ha comenzado.

Entonces con la fecha ya establecida, conmemorar o festejar, he ahí la cuestión. Los colectivos de mujeres afines a las teorías feministas son implacables al respecto: es un día de conmemoración, de luto, para organizar talleres sobre violencia de género y  discriminación laboral o exposiciones de arte que reflejen estas condiciones. Otras organizaciones no gubernamentales creen que es un día para festejar, entonces convocan a desfiles y bingos a beneficio matizados con algún show. He participado de ambas expresiones, las respeto y tengo vínculos con mujeres antagónicas en ese sentido.

Este año fui invitada a varios lugares, y como el don de la ubicuidad múltiple es propio de las diosas y de los ángeles, concurrí a dos de los eventos previstos. Así, la tarde espléndida de sol y calor me encontró en el Estadio Polideportivo Islas Malvinas para participar de la convocatoria que hizo Marcela, la Directora de la Mujer del municipio. Al llegar me encontré con un grupo colorido y variopinto de mujeres; también había hombres, que con buena predisposición y energía positiva daban vida al lugar. Varias ONG se encontraban presentes y repartían folletería sobre el trabajo que vienen realizando.

Después de saludar a una buena cantidad de personas presentes, con Irma fuímos a recorrer los stands de las microemprendedoras, unas sesenta, que vendían sus productos al aire libre mientras charlaban animadamente entre sí. La música de un grupo sonaba en el lugar y muchas personas, Marcela entre ellas, bailaban bajo el sol. Nosotras compramos jabones artesanales, aros reciclados y desodorante natural. Había ropa para todas las edades, licores, tortas, empanadas, panes, café, bijouterie…Las microemprendoras se fueron felices esa tarde: habían vendido y dado a conocer sus productos. Todas nos recibieron con una sonrisa cuando visitamos sus puestos.

Más tarde, en el césped se organizaron talleres de tai chi, cuencos y danzas ancestrales, con el fondo de la murga y la banda de la Armada Argentina que interpretó desde el himno hasta música brasilera. Los funcionarios con el intendente  a la cabeza llegaron a media tarde, y algunos se acercaron para ser armonizados con cuencos, frente a las sonrisas de los presentes. La percusión marcaba el ritmo de la danza en homenaje a la Pachamama.

Esa tarde tuve la oportunidad de conocer a una mujer amorosa que fue víctima de violencia familiar años atrás, y desde la ONG que integra propone abordar esta problemática no solamente con las herramientas clásicas del Estado, sino a través de un camino interno que incluya terapias holísticas. Como es adentro es afuera, coincidimos sonriendo ante la sabiduría de Hermes Trimegisto anunciada 3000 años atrás. La historia personal de esa mujer iluminada que es Louise Hay resuena en mí mientras escribo: su transmutación personal es un ejemplo a seguir.

Con los ecos de esa vivencia en el recuerdo, concluyo que el 8 de marzo puede ser un día para celebrar nuestra condición de mujeres y nuestro don de dar vida, que también se traduce en la posibilidad de tender una mano a quien lo necesita. Y para poder hacerlo necesitamos ser generosas con nosotras, tomarnos nuestros tiempos para reflexionar, armonizarnos en nuestra evolución personal. Objetivos que son comunes al hombre también, porque la construcción de una humanidad basada en la horizontalidad, la paz y la cooperación es responsabilidad de todos los géneros en esta Era de Acuario que ha llegado.

La fotografía, mérito de Juan, fue tomada en el año 2010 en el Monasterio de Santa María de Montserrat situado en las proximidades de Barcelona y construído en homenaje a la “Moreneta”, una de mis queridas Vírgenes negras. La escultura, de una belleza que conmueve, data del año 1978: es el “Angel de la Anunciación”. Su creador, el catalán Apel-les Fenosa.

Una comedia musical desopilante

Anything GoesEl segundo evento al que concurrí organizado para celebrar el Día Internacional de la Mujer obedeció a una invitación al Teatro Auditorium. Un grupo de políticos, entre los que se encuentra un amigo de Juan, agasajó a varias mujeres de la ciudad obsequiándoles entradas para ver la puesta en escena de la comedia musical “Vale todo“, con las actuaciones de Enrique Pinti, Florencia Peña y Diego Ramos. Mi condición de cónyuge me hizo acreedora de una invitación.

“Anything Goes”, tal su nombre original, fue estrenada en Broadway en 1934 y reestrenada en varias oportunidades debido al éxito rotundo cosechado en cada ocasión. Filmada en 1936 con la actuación de Bing Crosby, su autor es Cole Porter. En nuestro país se presenta como “Vale todo” y recibió varios premios “Estrella de Mar” por la calidad del espectáculo.

Un crucero de lujo parte desde Nueva York con destino a Londres, llevando a bordo al polizón Billy Crocker (Ramos), quien trata de conquistar a la joven perteneciente a la alta sociedad Hope Harcourt, de quien se encuentra perdidamente enamorado. Pero Hope se encuentra prometida a Lord Evelyn Oakleigh por consejo de su ambiciosa madre, ya que no es ni tan rica ni tan heredera, y necesitan de la fortuna del amanerado lord para mantener su posición social. El guión me trajo reminiscencias del film Titanic en este punto, aunque tengo entendido que la romántica historia de amor que tanto éxito le reportó a James Cameron resulta posterior a “Anything Goes”.

Crocker contará con la ayuda de Reeno Sweeney (Peña) y de Moonface Martin (Pinti), quiénes harán lo posible para ayudarlo a concretar su amor. La actuación desopilante de Enrique Pinti se complementa con la gracia de Florencia Peña, quien logra destacarse en los cuadros musicales aún acompañada de bailarines profesionales.

La escenografía, compuesta por dos cuadros principales, y el soñado vestuario en el que los vestidos de noche resaltan por su buen gusto, resultan un buen marco para esta delirante comedia musical. En suma, agradezco la invitación de Gabriel porque terminé la celebración riendo a carcajadas.

Souvenir perfumado

SouvenirHay ocasiones en que la vida nos cruza de casualidad, o causalmente, con personas con las que se establece un vínculo afectuoso casi inmediato. En el árido mundo de los posgrados universitarios, encontré a Hilda y Florencia varios años atrás. Nos miramos, nos reconocimos como de la misma especie y nos hicimos amigas, como corresponde.

Florencia estaba buscando su camino. Trabajaba en una empresa de la ciudad pero su vocación por el mundo y la disciplina para el estudio la impulsaron a instalarse en Buenos Aires, donde ingresó al Servicio Exterior de la Nación. Hoy es diplomática en Europa, y era su destino transitar estos caminos sinuosos para encontrar a su pareja en tierras lejanas, ya que él también es argentino y reside allá desde hace muchos años.

Florencia vino el año pasado a anunciar su matrimonio, así que las tres salimos a festejar la boda que se aproximaba. Luego su orgullosa madre se encargó del reparto de las tarjetas y llegó el día esperado: la ceremonia civil en la que parecía una modelo de Vogue y luego la fiesta íntima para su familia y amigos, en el Salón Restinga del balneario Horizonte del Sol. Ambas recordamos un cumpleaños de Hilda celebrado en el mismo balneario años atrás.

He concurrido a bautismos, cumpleaños, comuniones y bodas, y sabido es que el tema del souvenir es de suma importancia para algunos organizadores. Y he recibido con una combinación de afecto y pena esos pequeños (y a veces carísimos) recuerdos que se entregan una vez finalizado el evento; en la mayoría de las ocasiones serán guardados en un armario durante un tiempo, para terminar arrojados cuando llegue el momento de poner orden en el mueble en cuestión.

Por este motivo, con Hilda celebramos el souvenir de boda de Florencia: la delicada cajita contenía una toallita de mano, un pequeño jabón de glicerina y un mini body splash, los dos últimos con las iniciales de los novios. La cajita se encuentra en el baño principal de mi casa para guardar esponjas, gomitas para el pelo y discos demaquilladores. El jabón de glicerina neutro era apto para cualquier tipo de piel y el body splash, estrenado recientemente, tiene una delicada fragancia a melón.

Para compensar un souvenir netamente femenino, el novio, amante de la fotografía, hizo entrega de ejemplares de su autoría de las más bellas capitales de Europa: Juan recibió un pedacito de Estambul, Amsterdam y Lisboa. Por mi parte, cada vez que utilizo la cajita felicito interiormente a Florencia por haber elegido recuerdos que resultan a la vez útiles y delicados. Y que no tuvieron el triste destino de tantos souvenirs, arrojados luego de ser recluídos en el cajón del olvido.

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