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Paco de LucíaEn el año 1947 nacía en Algeciras, la ciudad mediterránea inmortalizada por Joan Manuel Serrat, un niño bautizado como Francisco “Paco” Sanchez Gomez. Hijo de una familia numerosa que conoció sinsabores económicos, su infancia transcurrió en el barrio La Bajadilla, cuyos habitantes eran en su mayoría de la comunidad zíngara.

Con sólo seis años Paquito, que habia dado los primeros acordes a la guitarra imitando a su padre y a su hermano, comenzó a estudiar música y practicaba incansablemente durante horas. A los doce ya actuaba junto a su hermano en tablaos flamencos, ganó su primer concurso y viajó a Estados Unidos. No dudó en adicionarse de Lucía como nombre artístico. Era el nombre de pila de su madre portuguesa, Luzía.

Grabó sus primeros discos y hasta se animó a la composición. El destino, que es sabio, hizo que cruzara su camino con el de Camarón de la Isla, tres años menor: había nacido el dúo más grande que dio el flamenco. “Mi sueño siempre fue ser cantaor, mientras que el de Camarón fue ser guitarrista”, trataría de explicar con notable modestia ante la fabulosa combinación de talentos de ambos.

El primer disco juntos, “Al verte las flores lloran”,  fue grabado en 1969. El último, “Potro de rabia y miel”, acompañados por la guitarra de Tomatito en el año 1992, tuvo que ser interrumpido: fumador empedernido, Camarón falleció a los 41 años después de luchar contra un carcinoma de pulmón. Ambos sintieron que algunos rasguidos  de sus guitarras se fueron con él.

La rumba “Entre dos aguas“, grabada en 1973, dio comienzo a la fusión de estilos que convirtieron a Paco de Lucía en un ícono: desde Manuel de Falla a Tom Jobim, de Astor Piazzolla a Chick Corea, el flamenco le debe su proyección internacional. Con Al Di Meola y John Mc Laughlin compusieron un trío inolvidable con visos de leyenda: “Friday night in San Francisco“, en 1981, fue un éxito sin precedentes. Volverían a reunirse para deleite del público en varias ocasiones.

Paco de Lucía se fue sorpresivamente el 26 de febrero, a los 66 años, mientras jugaba con sus hijos en una playa de México. Nos dejó esa guitarra inolvidable y la ilusión de imaginar su reencuentro con Camarón de la Isla en el paraíso de los músicos, juntos ante el Cristo de los gitanos: uno, rasgando las cuerdas, el otro, entonando su quiebro.

Ochenta razones para festejar

RiadigosConozco a Haydée desde hace muchos años, ya que vivía junto con sus hijos en el mismo edificio en que residíamos con mi familia de origen. Nos seguimos viendo y se convirtió en una tía postiza, como suele suceder con los vínculos que se afianzan con el tiempo y el afecto.

Haydée ha llegado a los 80 años y desdobló el festejo: con una picada en el bar “El Argentino” la noche del jueves, y con un almuerzo en el Club House de Rumencó el sábado. Sostiene que si bien fue inscripta un 1º de marzo, en su familia se dijo siempre que nació días antes, así que puede celebrar cuando le parezca.

Así que concurrimos con mi madre y Paula a “El Argentino” a agasajar a Haydée, conjuntamente con su hija María José que se trasladó desde Suiza donde reside para la ocasión, y otras personas amigas de la familia. Después de conversar un rato sobre la vida en Ginebra con María José y recordar otros cumpleaños y acontecimientos, nos dispusimos a escuchar el piano del artista que se presentaba esa noche.

Marcelo Baldonedo interpretó desde tangos clásicos hasta Piazzolla, sumándose luego la voz del mentor del bar, Daniel Robles, con canciones de su autoría. Terminamos la noche brindando y sacando fotos para inmortalizar el momento; luego hubo que ayudarla a trasladar los obsequios. Le regalé el perfume Prûne III y he preparado otra sorpresa para el día 1º en que fue inscripta. Después de todo, existen 80 razones para agasajarla.

Una bruja, un vampiro y “La sombra de la noche”

La Sombra de la NocheDeborah Harkness es docente universitaria en la Universidad de Southern, California, y escritora. Su novela “El descubrimiento de las brujas”, publicada en el año 2011 y la primera de una trilogía que continuó con “La sombra de la noche“, se ha mantenido durante semanas entre los primeros puestos de venta en varios países. La generosidad de Pablo cuando visitó nuestra ciudad posibilitó que un ejemplar llegara a mis manos, ya que “La sombra de la noche” no fue editada en Argentina.

La trama se desarrolla en torno al amor prohibido entre una bruja y un vampiro, Diana y Matthew, seres que junto a los daimones habitan este mundo conjuntamente con los humanos. Pero se están extinguiendo, y la razón por la cual ésto sucede tiene su explicación en un extraño manuscrito, el Ashmole 782. Para encontrarlo, en “La sombra de la noche” Diana y Matthew viajarán en el tiempo a la Inglaterra isabelina, a la que arriban en el año 1590.

Durante el período que dura su viaje, Matthew integra la misteriosa “Escuela de la Noche” conjuntamente con otros personajes como Jon Dee, Sir Walter Raleigh y Cristopher Marlowe. La sombra de Giordano Bruno y un joven William Shakespeare merodean por el lugar. Diana, mientras tanto, completará su iniciación como bruja con las poderosas hechiceras de la época, quiénes le harán asumir su condición de tejedora del tiempo y la pondrán frente al poder innato que posee y ha desconocido, tal vez por temor, hasta ese momento.

La certezas que obtendrán Diana y Matthew de su paso por el siglo XVI que se extingue es que el Ashmole 782 fue escrito con carne y sangre, que los daimones comienzan a ser internados en nosocomios psiquiátricos y que la caza de las brujas recién ha comenzado. El libro además es objeto de deseo de los poderosos de la época, posiblemente porque encierra entre sus páginas secretos vinculados a la alquimia.

La saga se puede leer como tantas otras dirigidas a un público adolescente que gusta de la fantasía, o bien sumergirse en los enigmas que plantea la autora: la posibilidad de convivencia en este plano con criaturas diferentes cuya extinción podría producirse por el miedo, la ignorancia o la crueldad de los humanos. Tal vez, como plantean las antiguas leyendas, hay seres fantásticos ocultos por ahí, esperando emerger cuando la humanidad expanda su conciencia y sea capaz de mantener una convivencia amable con todas las especies.

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