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Con Mónica I. (para diferenciarla de Mónica) y Marisa nos conocimos hace años en el gimnasio de mi querida Susana, uruguaya de nacimiento que residió varios años en la ciudad. Finalmente volvió a su país natal y seguimos cultivando nuestro vínculo, tanto entre las que quedamos como con Susana, quien viaja de vez en cuando a vernos o bien es visitada por alguna de nosotras.

Aunque durante la época de frío nos gusta reunirnos en la paz de mi hogar, lo cierto es que el verano invita a vestir ropa liviana y salir a cenar en algún restaurante que resulte marco adecuado para las largas charlas. Propuse Ronny, again, porque Mónica no lo conocía, la comida es rica y tiene buena atención.

Hacia allí nos dirigimos y permanecimos horas entre pastas y mix de postres, debatiendo sobre futuros viajes de cada una, la próxima presentación de un libro en Villa Victoria (cuya autora es amiga de Mónica y también ex alumna de Susana), las elecciones de vida de los hijos, la necesidad de encontrar un camino de armonía personal y la incidencia de la energía negativa en las enfermedades.

Tópicos varios, opiniones diversas, visiones coincidentes o antagónicas. Tantos momentos compartidos y el afecto que supimos construir y sostener a lo largo del tiempo, son motivos más que suficientes para celebrar cada encuentro.

Hila que te hila

MandalaLos nativos norteamericanos veneraban a la Mujer Araña porque era quien creaba el mundo a través del hilado de su tela. La Abuela araña de los indígenas cherokees los instruyó en el arte del tejido, la alfarería y los ritos. Asociada con las brujas, la Hilandera encarna a la Diosa de la vida y, en consecuencia, de la muerte, porque es capaz de crear en su rol de tejedora del destino. Para los hopis era la diosa de la Luna, íntimamente conectada con la creación en su rol de cazadora y agricultora.

El poder de crear es sagrado y necesita ser reconocido y reconectado a partir del quehacer cotidiano. La creatividad, asociada al arte, implica cualquier acto que se lleve a cabo con conciencia del instante y desprendiéndose del resultado. La labor silenciosa y concentrada en comunión con lo más íntimo, genera una energía chamánica de armonía y revitalización.

Para potenciar el  talento y la capacidad que fueron otorgados a fin de llevar a cabo la misión que compete a cada ser, la meditación con la Epifanía de Manose resulta uno de los tantos vehículos que utilizo para tomar contacto con el centro del mundo propio. Y acunada por su música, tejer el destino que se quiera forjar, hilo tras hilo.

El mandala, elegido para pintar al azar, es uno de los tantos contenidos en El libro de los Mandalas de Thomas Varlenhoff, obsequio de Ale para el día del amigo años atrás.

La canción del mar

La canción del mar Argentina, fines del siglo XIX. Entre la crisis político-económica en ciernes y los brotes de anarquismo que se expanden debido a las diferencias sociales, una aristocracia alegre y despreocupada busca afincarse en algún lugar frente al mar, similar al Biarritz que añoran. Mar del Plata será la villa elegida por el gobernador de Buenos Aires y el centro de veraneo favorito del vicepresidente, seguidos por damas y caballeros ansiosos de pasear por la Rambla, danzar en el Hotel Bristol y celebrar negocios prósperos matizados con alianzas matrimoniales.

Violeta es una joven casadera acosada por diversos pretendientes, deslumbrados por su belleza y su temperamento indómito. Violeta, fiel a sí misma y de espíritu vanguardista, añora su infancia en el Iberá y la compañia de su amigo más preciado. También se resiste a extraños sueños y presentimientos en los que teme ahondar: Violeta “esplende”.

Varios años atrás, Stephen King escribió un libro llamado “The shining” editado en español con el título “Insólito esplendor”. La película, con la actuación de un exagerado Jack Nicholson en el rol principal, se llamaba “El resplandor”, batió records de taquilla y se convirtió en un clásico del cine de terror. El libro fue reeditado con el nombre de la película.

En la historia de King, el pequeño Daniel “esplendía”: podía ver el pasado y el futuro, tenía sueños premonitorios y la facultad de pedir ayuda a través del pensamiento a las personas con la que se encontraba unido espiritualmente. Su don fue la tabla de salvación para evitar un final trágico.

Violeta también se valdrá de su don para torcer un destino que podría haber sido desgraciado, pero antes deberá hacerse cargo de sí misma, perder el miedo y comprender su valor. Una misteriosa mujer discípula de Madame Blavatsky llamada Esmeralda (emulando a la tabla de Hermes Trimegisto), le muestra el camino a transitar. El paje José, descendiente de los indígenas mbya guaraníes, será el maestro que completará la iniciación de la joven.

Más allá de la precisión histórica y de la historia de amor, el libro de Gloria V. Casañas alude a lazos misteriosos predeterminados, espíritus afines y misiones a cumplir. Para bucear en la profundidad del mar que propone la autora.

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