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El PlacardEl placard” es una obra de teatro encabezada por Diego Peretti, basada en la adaptación del film de Francis Veber. Luego de transitar con Juan una agitada Expoferia organizada por productores de Sierra de los Padres en la Plaza del Agua, fuímos al encuentro de Marisa y Bernardo y nos sumergimos en la tragicomedia que se expone en el Teatro Radio City a sala llena.

Francisco Piñon en la piel de Peretti es un triste empleado de una fábrica de preservativos. Separado de su esposa y despreciado por su hijo, la depresión llega al límite al enterarse que va a ser despedido. El peculiar consejo de un vecino va a contrastarlo con la realidad: no todo es lo que parece, y las posiciones exacerbadas guardan secretos inconfesables.

Con una plataforma basada en la discriminación y la homosexualidad y momentos cómicos desopilantes, “El placard” va más allá: para avanzar en el conocimiento de sí, los esqueletos ocultos deben ver la luz, aunque enfrentarlos sea difícil y provoquen en principio una crisis personal. Para reír y reflexionar.

El año del Caballo y una pintura sagrada

CayetanaCon mi amiga Apreciable nos conocimos hace más de diez años en un verano compartido en Playa Grande. Por circunstancias en las que me explayaré  algún día, nos llamamos una a la otra “Apre” y por su imaginación en nuestros círculos comunes somos “The Apres”. Ambas nos encontramos en Villa Victoria en una plácida noche de estío, para escuchar a Ludovica Squirru y sus predicciones basadas en los horóscopos chino, maya, indio y en el I Ching sobre el año del Caballo, que comienza entre el 30 y 31 de enero de 2014 en nuestro hemisferio austral.

Ludovica es divertida y ocurrente así que las dos horas de exposición se fueron rápido. Sobre el final dio un pantallazo sobre los doce signos zoológicos chinos, como broche de las recomendaciones generales sobre la necesidad de un despertar espiritual personal. Meditación, práctica de yoga, simplificación del consumo, silencio y perdón fueron algunas de las herramientas que enumeró para esta era de cambios. Los jardines de Villa Victoria y la noche estrellada nos acompañaron generosamente.

Por gentileza del hijo mayor de Apre que accedió a trasladarnos recalamos en Cayetana, prontas a dilucidar todas y cada una de las afirmaciones de Ludovica así como todo tema derivado o vinculante, ubicándonos en  la única mesa que luego advertimos estaba presidida por una pintura de la Virgen María.

El hijo del dueño del lugar nos explicó amablemente que el cuadro estaba allí cuando tomaron posesión de la propiedad, sólo que no se veía el contenido así que lo limpiaron con miga de pan. Al hacerse visible la Madre Divina hallaron la imagen que buscaban para Cayetana, que pertenecía al lugar y había llegado para quedarse. Una anécdota perfecta para concluir una noche sagrada, con fotografía mérito de Apreciable.

Icónico 1Q84

MurakamiUn ícono, del griego eikon, imagen, es una representación que sustituye al objeto en su significado. 1Q84 es el título de la saga de Haruki Murakami, compuesta por tres libros cuya trama se desarrolla en el orwelliano año 1984 y en forma coetánea en una realidad paralela que transcurre en 1Q84. Ante la pregunta básica en relación a los diez libros que llevaría a una isla desierta, 1Q84 sería sin duda elegido y por ello lo considero un ícono.

En japonés la letra Q y el número 9 son homófonos, los dos fonemas se pronuncian kyü. En el transcurso de 1984, Aomame es una instructora de gimnasia y Tengo un profesor de matemáticas, dos personalidades solitarias y melancólicas con un breve pasado común. Pero en el mundo paralelo de 1Q84, Aomame es una justiciera y Tengo un escritor que ha corregido un best seller producto de la imaginación de una extraña joven; ambos no confluyen allí por casualidad sino por el propósito de volver a encontrarse en un cosmos extraño en el que flotan dos lunas, mother y daughter; mientras la little people, unos seres pequeños y silenciosos, tejen la crisálida de aire.

1Q84 es una historia extraordinaria e inquietante, de esas que se leen sin respirar y que cuesta abandonar por las ocupaciones cotidianas. El bien y el mal no son valores en sí mismos, sino cuestiones relativas en las que lo importante es el equilibrio de los opuestos. El pensamiento y la palabra son energía creadora de universos y realidades. Porque, tal como le repetirá el líder a Aomame: “…en este mundo no existe nada que no salga de los adentros de uno…”.

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